Repensar Laudato Si’ desde una perspectiva latinoamericana

Kevin Axel Costa

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Reseña del libro del Grupo Farrell: Laudato Si’, lecturas desde América Latina. Desarrollo, exclusión social y ecología integral. Buenos Aires, CICCUS, 2017, 222 páginas.


No analizaremos en estas líneas cada uno de los puntos que retoma la obra, en honor a la brevedad y porque además nos sería imposible hacerle justicia. Pero a continuación expondremos algunos principios generales que cruzan a lo largo del libro y que servirán al lector a modo de guía.
En las páginas que conforman esta obra elaborada por el grupo Farrell se desgrana y analiza en enorme profundidad y riqueza una de las obras imprescindibles del pensamiento descolonial del siglo XXI, la encíclica papal Laudato Si’ (que traducida del italiano medieval significa “Alabado Seas”), publicada en el año 2015 por el Papa Francisco. Esta encíclica, la primera elaborada y publicada completamente por el actual Papa, se centra en una crítica integral al actual sistema de dominación mundial, basado en el consumismo, la explotación irrestricta e irresponsable de los recursos que nuestra Tierra, la concentración de la riqueza en pocas manos y la desigualdad entre países ricos y pobres. Ante este panorama, la respuesta de Francisco se centra en aumentar el compromiso con los pobres y con la “casa común de la humanidad, como línea de trabajo a partir de la actual crisis socio ambiental”, definición que retoma el Papa. Es a partir de este criterio que el Grupo Farrell toma la encíclica papal, y a lo largo de los capítulos va tomando y analizando cada una de las aristas que engloban la visión papal acerca de la actual situación global.

En primer lugar, en cuanto al Grupo de Pensamiento Social de la Iglesia “Monseñor Gerardo Farrell”, diremos que comienza a tomar forma a partir de las reuniones de ex becarios de Intercambio Cultural Latinoamericano-Alemán, cuyo objetivo era discutir la doctrina social de la Iglesia, como un mecanismo para poder dar respuesta a las demandas que presentaba la sociedad. A fines de los años 80 aumenta el intercambio y se invita a miembros de dicho programa para debatir en Alemania la propuesta de formar grupos interdisciplinares en los países de procedencia. Fue ahí el momento fundacional del Grupo Farrell. Este libro, además de ser clave para el análisis desde una perspectiva nacional y latinoamericana de la encíclica papal, es también un homenaje y producto del recorrido y del trabajo realizado por el grupo de pensamiento desde sus orígenes al día de hoy.

Volviendo a su contenido, creemos que uno de los pilares centrales de la obra radica en la idea de las “experiencias de salvación comunitarias”, tema principal del capítulo abordado por el padre Juan Carlos Scannone, central para comprender lo abordado en los restantes. Cuando hablamos de experiencias de salvación comunitarias, en términos de Laudato Si’, nos referimos directamente a situaciones que ocurren en el marco de la mayor pobreza, donde los propios pobres actúan como foco de conciencia y como generadores de redes comunitarias que permiten la generación de soluciones en directa oposición al paradigma tecnocrático. Esta cuestión, que además será también abordada y desarrollada en los capítulos de Juan Grabois y Sergio De Piero, entre otros, se liga indisolublemente al rol de los movimientos populares como canalizadores de experiencias de conversión afectiva y procesos de transformación social.

En esta misma línea, a lo largo de los artículos que conforman la obra se hace hincapié en otro principio que establece Francisco, ligado a la idea de desarrollo sustentable, para lo cual es requisito –tal como desarrollan Daniel García Delgado, Eloy Mealla, Luis Di Pietro y Aníbal Torres– un nuevo esquema de gobernabilidad mundial. Es en este marco que Francisco denuncia la actual situación de inequidad planetaria, y llama a una nueva forma de entender la diplomacia y las relaciones internacionales, poniendo el foco en la Agenda 2030 de desarrollo sostenible planteada por Naciones Unidas con 17 objetivos y 169 metas, para satisfacer las necesidades de la generación presente sin hacer peligrar por ello la posibilidad de las generaciones futuras de satisfacer sus necesidades. Estos objetivos se configuran en tres dimensiones, la económica, la social y la ambiental, pudiendo desprenderse asimismo una cuarta dimensión relacionada con la institucionalidad. Todo esto, como vemos, va de la mano directamente con el espíritu de Laudato Si’.

A partir de lo expresado, lo que Francisco plantea es la necesidad de la arquitectura de un nuevo modelo mundial, para lo cual es esencial limitar el poder de los grupos económicos trasnacionales, que son quienes conducen y también los grandes ganadores del actual sistema mundial, que el Papa cataloga como la cultura del descarte. El desafío para nuestra región es entonces consolidar la unidad para plantear modelos comunitarios alternativos, en un mundo donde la multipolaridad está en tensión y donde la concentración de los recursos en pocas manos ha llegado a niveles nunca vistos en la historia de la humanidad.

Es por ello que en el libro también se plantea la necesidad de un nuevo tipo de formación para las generaciones futuras, que les permita estar a la altura de los desafíos de estos tiempos. Destacamos así el texto de Ana Cambours de Donini, donde se expresan los desafíos que deben tener la universidad y la educación formal en general para generar futuros profesionales y una ciudadanía con conciencia ecológica y social. En el artículo en cuestión se desarrollan modelos alternativos de educación y universidad, una educación que genere una ciudadanía capaz de garantizar modelos sociales, ecológicos y económicos que posibiliten el acceso a las tres ‘t’ de las que tanto habla Francisco (Tierra, Techo y Trabajo) y que no son más que el paradigma de los derechos humanos fundamentales concretados para cada habitante de nuestro planeta.

Para poder garantizar estos derechos requerimos también de nuevos modelos económicos que sean conducidos por una visión humanística y social de la realidad, modelos conducidos por la política –en el mejor sentido de la palabra– y no por los grupos económicos concentrados y sus intereses. En este sentido, los artículos de Cristina Calvo y Carlos Leyba y el análisis de las problemáticas que abordan a la ecología integral, realizado por Jorge Seibold, aportan muchísima claridad y problematizan sobre esta temática.

Para concluir, y en honor a la brevedad que planteamos al principio, lo fructífero de esta obra es que –a partir del análisis y de los planteos de especialistas formados en diversas áreas y con diferentes trayectorias académicas, militantes o filosóficas– se discute y se problematiza sobre las diferentes aristas que contiene Laudato Si’. Pero lo más importante es que este trabajo intelectual se realiza en clave latinoamericana, generándose un ida y vuelta con el texto de Francisco enormemente productivo. Es así un libro esencial para ampliar el estudio sobre el pensamiento social de la Iglesia y particularmente el del actual Papa, quien, utilizando una metodología comunicacional sencilla y profunda –como trabaja en profundidad Susana Nuin en su artículo– abarca las principales problemáticas que hacen a la crisis socioambiental actual, que no casualmente se basa en gran parte en su experiencia como sacerdote en nuestro país.

En otras palabras, de la misma forma en que Laudato Si’ es la propuesta de Francisco –desde América Latina y desde la experiencia de nuestro país– para dar respuesta a las inquietudes que genera el mundo contemporáneo y el actual paradigma tecnocrático y consumista, este libro es también la respuesta al análisis desde América Latina del pensamiento de Francisco y su impacto en estas latitudes. Por eso es un libro central para el desarrollo y la consolidación de una doctrina política y social de los militantes de las diversas expresiones del campo popular.

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