Mar del Plata cerca de un gobierno popular: Raverta fue la más votada en las PASO

Daniel E. Di Bártolo

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La actual diputada nacional María Fernanda Raverta, candidata a intendenta del Partido de General Pueyrredón por el Frente de Todos, fue la postulante más votada en las PASO y, de este modo, se perfila para conducir la comuna a partir del 10 de diciembre. La construcción política que encabeza Raverta ha sido un paciente tejido que lleva al menos cuatro años instalado y en constante crecimiento en el estratégico distrito de la Quinta Sección electoral. El padrón de electores es el tercero en la Provincia de Buenos Aires, detrás de La Matanza y La Plata.

En 2015 la derrota del campo popular fue doble en la ciudad, ya que no solo perdió lo nacional y provincial, sino que tampoco compitió con sello propio detrás de una alianza electoral con el entonces intendente Pulti, que intenta de nuevo en esta oportunidad, ahora con boleta corta. La debacle llevó al gobierno al “oscuro” abogado Carlos Arroyo que fracasó rotundamente en la gestión poniendo en emergencia política a la municipalidad.

El 2015 fue un antes y un después en el peronismo y el campo nacional local. Detrás del liderazgo de Fernanda Raverta se fue construyendo, con “método y ternura” –como ella misma lo caracteriza–, un espacio amplio que poco a poco fue sumando agrupaciones, nuevos y “veteranos” actores del peronismo lugareño, organizaciones sindicales y sociales. Con tono movimientista se fue reconstruyendo una fuerza competitiva que tuvo su “bautismo” de fuego exitoso en las elecciones de 2017.

El contexto de la crisis que envolvió a nuestro país por la aplicación a escala generalizada de las políticas neoliberales devenidas de los acuerdos con el FMI se padece con crueldad en la ciudad de Mar del Plata, al tope de los índices de desocupación y subocupación, con cierres de comercios y Pymes, sin protección ni fomento a la industria de la pesca, dilapidando las potencialidades del puerto más importante del cono sur.

La resistencia al modelo se construyó en las calles, con la progresiva confluencia de las centrales sindicales –la CGT Regional Mar del Plata se unificó hace un año y medio con casi 70 organizaciones y una secretaría que integró a la CTEP–, las organizaciones sociales, los grupos de estudiantes, profesionales e investigadores castigados por el desmantelamiento de la política de impulso a la ciencia y la tecnología en virtud del modelo primarizador del gobierno.

De este modo, y en consonancia con el Frente de Todos a nivel nacional y provincial, en Mar del Plata y Batán se fue armando una fuerza política con un liderazgo claro que incluyó en su etapa de conformación como frente electoral al Frente Renovador, varios partidos políticos, el conjunto del sindicalismo, las vertientes que confluyen en las organizaciones sociales y el conjunto del peronismo, con la participación activa de viejos y nuevos dirigentes con larga trayectoria en el distrito. El objetivo se cumplió: lo convalidaron las PASO, y fue el más votado por la ciudadanía.

El conglomerado urbano de Mar del Plata, Batán y Sierra de los Padres tiene grandes desafíos hacia el futuro y es allí donde se ubica la propuesta del Frente de Todos: el proyecto de ciudad enlazado al proyecto de Nación.

La ciudad ha tocado fondo. Su matriz productiva está quebrada, el funcionamiento municipal obsoleto, el turismo sin desarrollo, la infraestructura urbano-ambiental en crisis terminal. Frente a esta situación, Fernanda Raverta ha levantado la consigna de poner “la esperanza en movimiento”. Esa esperanza es presente consolidado y futuro amplio, en construcción y seguro.

En términos ideológicos, tres aspectos conviven en este proceso. Por un lado, el peronismo ha sido, históricamente, movimientista y frentista. El Partido Justicialista –cuya estructura orgánica quedó en poder del espacio en este proceso– es una herramienta reverenciada en el movimiento nacional y popular y éste, a su vez, se plasma en un frente electoral. Desde Perón a Kirchner, partido, movimiento y frente, han sido anillos concéntricos y dinámicos que, dilatados en el tiempo, construyen la legitimidad de un espacio político “significante”.

Por otro lado, el peronismo ha acuñado a través del mismo general Perón un tipo de vínculo denominado “trasvasamiento generacional”. Fue la experiencia de los años 70, donde Perón definió el sistema de relaciones con la “juventud maravillosa”. Ese proceso, frustrado durante décadas, volvió a instalarse en la política interna del peronismo. Cristina y Axel son el punto de mayor nivel de demostración. Mar del Plata con Raverta es otro punto alto.

Por último, el peronismo a lo largo de su experiencia política ha prestado especial atención a los criterios de la planificación estratégica. El Modelo Argentino para el Proyecto Nacional es su mejor expresión. La fuerza política del Frente de Todos en la ciudad de Mar del Plata ha hecho una fuerte apuesta a construir junto con los vecinos y vecinas un estado de participación en un plan que los contenga todos en la idea doctrinaria de que “nadie se realiza en una comunidad que no se realiza”, trayendo al hoy los principios de aquel mítico discurso del general Perón en el Congreso de Filosofía: la comunidad organizada.

La fuerza del mar –tan emblemático para la ciudad y para el país– es la metáfora utilizada para simbolizar el tono de la construcción política. Por ello, en los próximos meses, la fuerza buscará recurrir a la anchura y a la profundidad del mar como expresión de la voluntad de sumar a quienes quieran dirigirse a otro destino: una Mar del Plata “feliz” para todos y todas.

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