Reflexiones sobre internacionalización universitaria y dinámicas de cooperación sur-sur desde una perspectiva contrahegemónica a la globalización neoliberal y neocolonial

María Soledad Oregioni

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Desde finales del siglo XX se observan cambios en la dinámica de vinculación internacional de las universidades y de sus investigadores y el incremento de políticas que promueven la cooperación internacional, dando lugar a un proceso de internacionalización universitaria que se presenta como “neutral”. Sin embargo, se encuentra orientado por la lógica de diferentes agentes y actores –organismos internacionales, regionales, nacionales e institucionales– a partir de distintos estímulos directos, como son las políticas de cooperación internacional en ciencia, tecnología y universidad, e indirectos, tales como las políticas de evaluación de la ciencia y la universidad.

El Estado a partir de políticas públicas contribuye a orientar el proceso de internacionalización universitaria. En este sentido, la política del gobierno nacional y el proyecto de país que sostiene inciden sobre la dinámica que adquiere la internacionalización de la ciencia, la tecnología y la universidad. Cuando adquiere un rol activo da lugar a dinámicas de internacionalización endógenas, orientadas por políticas públicas nacionales debatidas en el marco de planes estratégicos nacionales y de planes estratégicos de la propia universidad y, cuando adquiere un papel pasivo, da lugar a dinámicas de internacionalización exógenas que priorizan estímulos externos, es decir que se encuentran orientadas por la lógica del mercado, guiadas por los agentes financieros y adoptadas acríticamente por los Estados Nacionales y por las universidades (Oregioni, 2012, 2013).

Por ejemplo, en el contexto de políticas neoliberales, los principales incentivos a la internacionalización universitaria están dados por organismos internacionales que proponen líneas de financiamiento en función de las agendas de investigación de los países más desarrollados del sistema internacional. Desde organismos internacionales como la OCDE y el Banco Mundial, como actores situados y con intereses específicos, se reproducen geopolíticas del conocimiento coloniales a través de sus actividades epistémicas, la limitación de la toma de decisión local y la promulgación soluciones “de tamaño único” basadas en el conocimiento occidental y el neoliberalismo. Estos contribuyen a orientar el proceso de internacionalización por los preceptos de la gobernanza internacional neoliberal (Leal y Oregioni, 2019).

Sin embargo, como contracara a las tendencias hegemónicas, en Argentina a partir del año 2003 se comenzaron a promover políticas de internacionalización universitaria de carácter endógeno donde, en correlación con la orientación de la política exterior, la región latinoamericana comenzaba a tener un peso sustancial. Así, se buscó tejer alianzas estratégicas en función de un proyecto nacional y regional, que entró en tensión con elementos estructurales e incentivos globales funcionales a las potencias hegemónicas. El Estado Argentino generó políticas tendientes a consolidar la presencia internacional de las universidades, desarrollando instrumentos de cooperación sur-sur, como es el caso de las redes regionales de producción y difusión de conocimiento, entendidas como dinámicas contrahegemónicas que lograron un poder de agencia relativo a partir de: a) orientación de recursos, b) creación de espacios institucionales y c) generación de aprendizajes interinstitucionales que contribuyeron a tensionar el proceso de internacionalización universitaria –a pesar de que la cooperación norte-sur continuó teniendo un lugar relevante en la proyección internacional del sector científico-tecnológico.

Durante los gobiernos de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández (2003-2015) se generó un giro en la política exterior argentina hacia la integración regional en búsqueda de una inserción internacional más autónoma que reivindique la cooperación sur-sur. Esto se observa en los avances del proceso de integración regional con mayor contenido social en el ámbito del Mercosur, la UNASUR, la creación de la CELAC, etcétera. En lo referente a política universitaria, se plasma en distintos programas que se promueven desde la Secretaría de Políticas Universitarias dependiente del Ministerio de Educación (Larrea y Astur, 2011); el trabajo argentino en el Sector Educativo del Mercosur; programas de Cancillería que incorporan a las universidades, como es el caso del Fondo Argentino de Cooperación Horizontal (FOAR); entre otros. Incluso, se destacan los esfuerzos realizados entre el Ministerio de Educación y el de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva por llevar adelante estrategias conjuntas.[1] La búsqueda de una política autónoma también se manifestó en las negociaciones de la Conferencia Regional en Educación Superior del año 2008, que permitió que la región latinoamericana se posicione a nivel global en defensa de la Educación Superior como un bien público y responsabilidad del Estado, en contra de las estrategias promovidas por los organismos financieros internacionales, tendientes a la mercantilización de la Educación Superior entendida como un “servicio” (Oregioni, 2013).

En este contexto, como iniciativa del Sector Educativo del Mercosur se creó el Núcleo de Estudios en Investigaciones en Educación Superior del Mercosur (NEIES) que tiene el objetivo de promover investigaciones sobre Educación Superior en la Región y contribuir a la formulación de políticas públicas.[2] Entre otras acciones, promovió la convocatoria a redes de investigación como un instrumento de política que pugna por orientar el proceso de internacionalización a partir de la construcción de agendas regionales, en tensión con incentivos exógenos que instalaron la temática desde el último cuarto del siglo XX. La promoción de redes incentivó el intercambio de flujos de conocimiento en el campo de estudios sobre educación superior, universidad, ciencia y tecnología, involucrando no solo investigadores, sino también a pares no académicos, gestores universitarios y tomadores de decisiones, entre otros, que producen conocimiento en forma dialógica, contribuyendo a generar un tejido socio-cognitivo que se sostiene y retroalimenta en el tiempo. De esta forma, se generaron dinámicas de producción y difusión de conocimiento entre investigadores latinoamericanos desde una perspectiva contrahegemónica respecto a las dinámicas de internacionalización que se promueven desde el pensamiento único funcional a la globalización neoliberal (Oregioni y Piñero, 2017), donde la tendencia dominante consiste en la adhesión a mega-redes de cooperación norte-sur cuyas agendas son pautadas exógenamente y raramente responden a problemas relevantes a nivel regional (Kreimer, 2006). Por el contrario, las redes de cooperación sur-sur permiten orientar la internacionalización universitaria hacia la región, generando dinámicas de producción y difusión de conocimiento orientadas a partir de agendas de investigación endógenas. En este sentido, el regionalismo se presenta como una herramienta que permite resguardar la soberanía.

Sin embargo, a partir del año 2015 el giro a la derecha y el retorno de políticas neoliberales y neocoloniales ponen en riesgo la sostenibilidad de los proyectos, dado el desinterés por la construcción regional. Tal como sostiene Walter Mignolo (2019: 9) “la ideología neoliberal pugna por mantener el orden unipolar que occidente creó, transformó, gestionó y controló por 500 años”. En este sentido, se observa una constante tensión ente dinámicas que disputan el proceso de internacionalización, en un contexto nacional, regional e internacional cambiante. En esta pugna por orientar el proceso de internacionalización, la derecha reivindica el pensamiento “único”, funcional a la globalización neoliberal, que orienta las políticas en la materia y se instalan como hegemónicas.

Pero hay fuerzas que sostienen que otra internacionalización posible, donde la voz la tomen los pueblos y generen conocimiento en función de sus problemas, y no a partir de los designios que ordena el mercado. En este sentido, los aprendizajes adquiridos en el periodo previo permitieron, por un lado, continuar trabajando en áreas descuidadas por el gobierno, como el Sector Educativo del Mercosur; y por otro lado, desde la comunidad académica se generaron espacios de resistencia promovidos en gran medida desde sectores sindicales y movimientos estudiantiles, que cuestionan los instrumentos que orientan el proceso de internacionalización universitaria hacia la globalización neoliberal.

Para concluir, en el futuro inmediato se considera fundamental conducir el proceso de internacionalización universitaria hacia la integración regional a partir de la dinámica de cooperación sur-sur, contribuyendo a un proyecto nacional y regional, en términos materiales y simbólicos, que permita tener voz propia, autónoma y soberana; que defina los aspectos sociales y cognitivos a trabajar, con el fin de generar conocimientos en función de los problemas sociales y productivos de nuestros pueblos; para pasar de un modelo de internacionalización exógeno a un modelo de internacionalización endógeno, orientado a la integración regional; comprendiendo que la internacionalización universitaria consiste en un proceso multidimensional, complejo y no neutral.

Consecuentemente, la propuesta consiste en descolonizar la internacionalización, visibilizando dinámicas que no responden a los indicadores hegemónicos, a partir de entender el proceso desde una perspectiva histórica y contextual, situada en la “región latinoamericana” y en el “sur global”, construyendo su sentido en forma interactiva y en relación con las demandas de los pueblos. Para ello es fundamental la generación de políticas públicas orientadas a la resolución de problemas que involucren a las universidades –en forma transversal a sus funciones sustantivas, esto es: investigación, docencia y extensión– y a la comunidad, a partir de la participación de actores de la sociedad civil y política que se encuentran directamente vinculados al territorio y manejan saberes específicos. De esta forma, siguiendo la perspectiva de Boaventura de Sousa Santos (2008), la universidad –en vinculación con otros actores sociales, como el Estado, organizaciones comunitarias y de la sociedad civil– ocupa un lugar central en la construcción de alternativas contrahegemónicas a la globalización neoliberal, a partir de orientar el proceso de internacionalización mediante políticas de cooperación que permitan la construcción de conocimiento relevante en interacción con otros actores sociales y tipos de saberes. Pensando la internacionalización desde los pueblos y para los pueblos, en base a la cooperación solidaria y contribuyendo a la integración regional.

 

Bibliografía

De Sousa Santos B (2008): “El rol de la universidad en la construcción de una globalización alternativa”. En La Educación Superior en el mundo, Universidad Politécnica de Catalunya.

Kreimer P (2006): “¿Dependientes o integrados? La ciencia latinoamericana y la nueva división internacional del trabajo científico”. Nómadas, 24, Bogotá.

Larrea M y A Astur (2011): Políticas de internacionalización de la educación superior y cooperación internacional universitaria. Buenos Aires, SPU.

Leal F y M Oregioni (2019): “Aportes para Analizar la Internacionalización de la Educación Superior desde Latinoamérica: un Enfoque Crítico, Reflexivo y Decolonial”. Revista Internacional de Educação Superior, 5.

Mignolo W (2019): El vuelco de la razón. Diferencia colonial y pensamiento fronterizo. Buenos Aires, Del Signo.

Oregioni M (2012): “Dimensiones institucionales de la vinculación entre las universidades latinoamericanas en el marco de la Integración Regional”. III Seminario Internacional Universidad, Sociedad y Estado. Córdoba, AUGM.

Oregioni M (2013): “La universidad como actor de la cooperación Sur-Sur: el caso de la Universidad Nacional de La Plata en la Asociación de Universidades Grupo Montevideo (AUGM)”. Integración y Conocimiento, 2.

Oregioni M y F Piñero (2017): “Las redes como estrategia de internacionalización universitaria en el Mercosur. El caso de la RIESAL (2013-2017)”. Revista Integración y conocimiento 114-13.

Oregioni S (2017): “La Internacionalización Universitaria desde una perspectiva situada: Tensiones y desafíos para la Región Latinoamericana”. Revista Internacional De Educação Superior, 114-133.

[1] En el año 2012 se debatieron estrategias nacionales para la internacionalización de la educación superior vinculadas a la formación de recursos humanos en el exterior, en relación a las áreas, campos y disciplinas estratégicas para el desarrollo nacional. Los objetivos eran dos: la vinculación territorial con Latinoamérica y los planes estratégicos de desarrollo nacional. Consecuentemente, fueron convocados actores del sistema productivo, representantes de los ministerios de Economía, Industria y Agricultura, de fundaciones y de organismos estatales, con el fin de exponer sus experiencias y necesidades, como insumo para las casas de estudios en la formulación de sus proyectos (Oregioni, 2013).

[2] Ver http://nemercosur.siu.edu.ar/webnucleo/index.html.

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