Pedagogías de los peronismos recientes

Carla Wainsztok

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Pedagogías del Sur
Las Pedagogías del Sur están siendo una gramática ética y política. Una gramática es una articulación de experiencias, existencias, pensares y sentires. Las texturas de los textos. Un texto ético y político.
La ética es el modo de estar siendo en el mundo. La manera de estar arrojadas y arrojados en el mundo, y por eso el deseo de elegir nuestras convicciones. Es compartir visiones del mundo, las cosmovisiones. Nuestra ética nos interpela el rostro del otro, de la otra. El rostro de la otredad. Del singular, de las singularidades. Ser singular entre singularidades.
Esas singularidades se vuelven plurales cuando nos encontramos y realizamos actividades juntas y juntos: militar, dar clases, leer, curar. Tareas y trabajos. El camino de la singularidad a la pluralidad es biográfico, no en el sentido de las grandes biografías, sino en poder narrar nuestras vidas: enunciar quiénes estamos siendo. Ser/Sur. Pensar, sentir, escribir desde el sur del ser.
Las pedagogías son una gramática en construcción. Ellas se despliegan en las aulas, en las cooperativas, en los movimientos sociales, e incluso en (algunos) Estados plurinacionales. Construir y reconstruir Estados educadores plurinacionales.
Hay pedagogías en los nombres de las calles, de las estaciones de tren, de subte. En las estatuas. Las hay también en zapatillas, es decir en las marchas. Las marchas y las marcas pedagógicas. Las marcas y las huellas pedagógicas.
¿Cuáles son los conceptos para nombrar y definir las pedagogías? Cuatro ideas nos acompañan en nuestras construcciones: transmisiones, generaciones, comunidades y amor. Las transmisiones son los modos en que relatamos nuestras historias, nuestras filosofías. Modos de contar(nos). Cada vida cuenta. Las abuelas nos cuentan.
Las generaciones no son sólo lo biológico y lo etario, son los modos de compartir mundos.
La comunidad es el nombre de las mutualidades. La palabra comunidad viene de communitas, cuyo corazón es el munus, o sea la mutualidad. Comunidades organizadas. Mutualidades orgánicas y organizadas.
Y el amor que es lo contrario al odio. En tiempos de odios desatados es necesario volver a pensar (en) el amor. El eros, el impulso de vida. El amor que aparece en los textos de Martí junto a las ternuras. El odio es colonial, el odio es reaccionario y regresivo. Contra el odio de clase, clases de amores. Toda clase de amores.
Nuestro amor no es ingenuo y no es “individual”. Es el amor a las compañeras y los compañeros, y, en nuestro caso, el amor a los conocimientos. El conocimiento del amor. Parafraseando a Evita, los amores que alargan las miradas de las inteligencias. Estamos siendo entre transmisiones, generaciones y comunidades.
Las pedagogías de los peronismos recientes fueron de alguna manera pedagogías del Sur. Es cierto que se distribuyeron derechos y deseos. Digo derechos y deseos, porque las netbooks tenían forma de deseos, porque las orquestas o las universidades tienen forma de deseos. Porque los libros del plan nacional de lectura tenían forma de deseos.
Se construyeron políticas educativas y nos faltaron gramáticas pedagógicas. Las gramáticas que nos interpelan. ¿Quién narró en los programas socioeducativos las preguntas por nuestras identidades? ¿Se recordó lo necesario en las naciones preexistentes? ¿En cuántas lenguas se escribieron los textos, los manuales, los diccionarios? ¿Se construyeron narrativas no eurocentradas? ¿Quiénes transmitieron las historias de los derechos en Nuestra América Latina?
Celebramos las políticas educativas que se realizaron, celebramos la estatua de Juana, y ni qué hablar de los festejos del Bicentenario del 2010. Pedagogías en las calles festivas. Pedagogías festivas en las calles. Aprendimos historias con Zamba y paseamos por Tecnópolis. La polis y la técnica. No hay tecné fuera de la polis. “Soberanizar” desde el Sur. Soberanías cognitivas y técnicas. El espíritu de la polis. El espíritu y las técnicas. Las técnicas de los espíritus. Estar siendo entre libros, alpargatas y satélites.
En un ministerio sin escuelas hubo que crear el programa Nuestra Escuela. Y entonces vuelven las preguntas. ¿Quiénes enseñaron pedagogías de las ternuras? Las ternuras de las pedagogías. ¿Se pueden construir políticas educativas inclusivas sin las pedagogías de las ternuras? ¿Quiénes enseñaron las pedagogías de los deseos? Pedagogías deseosas y deseantes. Porque se trataba de derechos a los conocimientos y deseos de reconocimientos. El derecho a conocer nuestros derechos y el deseo a ser reconocidas y reconocidos.

Universidades
Existen universidades, en plural. Universidades plurales y nacionales. Universidades diversas, diferentes. Hay “viejas” universidades y “nuevas” universidades. Todas ellas tienen sus mitos de origen. Las hay fundadas en tiempos de la colonia, en contextos liberales y en temporalidades nacionales y populares.
Las “viejas” universidades y las “nuevas” universidades tienen un común denominador, o mejor digamos varios temas en común: docencias, investigaciones y “extensiones”.
Nos gusta nombrar a las “nuevas universidades” como comunidades de derechos y deseos. Garantizar los derechos es función del Estado. Cumplir con los deseos es nuestra materia. Materia y materiales. Los materiales de los deseos. ¿De qué (materiales) están hechos los deseos? Las materias de los deseos, dar curso a los deseos. Dar rienda libre a los deseos. Rendir libre los deseos. Las libertades y los deseos. Los deseos de libertades.
Pedagogías de las libertades y los deseos. Hace muchos años Saúl Taborda escribió que la antinomia fundamental en pedagogía es autoridad y libertad. Y afirmó que la autoridad es de las y los estudiantes. Ellas y ellos son autoras y autores. Me gusta pensar entonces que a las y los docentes nos queda el agite de las libertades. Las pedagogías como el agite de las libertades.
Asistimos a una campaña anti universidades (públicas), y tal vez debamos enfatizar: una campaña contra las universidades del denominado conurbano. ¿Universidades del conurbano es un nombre propio o una adjetivación? Y como las palabras hacen cosas, escribimos con-urbanos, o simple y bellamente universidades nuevas en tiempos de peronismos recientes.
Nos gusta pensar a las nuevas universidades como irreverencias, como amorosas irreverencias. Las universidades como territorios de inclusiones y comunidades. Las universidades que revisan sus prácticas, sus experiencias, y que transforman “las extensiones” en diálogo entre saberes. Pedagogías y diálogos comunitarios. Las universidades como territorios comunitarios.
Deseamos distinguir entre historias y cronologías. Las cronologías son lineales, las historias están siendo distintas temporalidades. Las historias y los tiempos. Los tiempos de las historias, los tiempos del presente tan presente. Los presentes como dones.

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Tiempos de libertades, igualdades y mutualidades
1918: las libertades. No hace falta más que leer el bello Manifiesto Liminar para comprender que la falta de libertades son vergüenzas y dolores. Que las universidades pueden ser hogares de estudiantes, y el amor bandera y argumento pedagógico.
1949: las igualdades. El 22 de noviembre de 1949 el presidente Juan Perón firma el Decreto de Supresión de Aranceles Universitarios. Una suerte de “supresión de honores”. ¿Supresiones jacobinas? Gramáticas de ampliación de derechos. Gramáticas que privilegian a las niñas y los niños.
2003-2015: las mutualidades. Las universidades como comunidades de derechos y deseos. Comunidades educativas. Allí donde se encuentran nuestras biografías con las historias sociales. Si las pedagogías no pueden reunir las historias políticas y sociales con las biografías, no son ni críticas, ni emancipatorias, ni liberadoras.
Debemos inventar si es preciso pedagogías universitarias. Universidades y pedagogías donde nos encontremos para intentar construir otros mundos. Otros logos. Logos otro. Logos relacionales. Logos y eros. Mundos más humanos y más humanizantes. Mundos donde quepan todos los derechos, todos los deseos, todas las lenguas. Las lenguas de los derechos y los deseos.
Me gustaría recordar que hace un tiempo un ex ministro de Educación –hoy senador– habló de una nueva Campaña al Desierto, pero no con la espada sino con la educación. ¿Campaña educativa al desierto o campaña al desierto educativo? Texto y contexto: esta frase fue pronunciada en Choele Choel. Allí donde hay poblaciones de pueblos originales y originarios, ellos ven un desierto. Allí donde nosotras y nosotros poblamos de palabras, sentidos, argumentos y eros pedagógicos, ellos ven un desierto. Desierto extraño, por cierto poblado de “universidades por todos lados”. No hay desiertos, ni desertificaciones, ni desertoras o desertores. Si las pibas y los pibes, las adultas y los adultos no tienen garantizados sus derechos y deseos, están siendo cada día –es decir, día a día, todos los días– expulsadas y expulsados de las aulas. Pedagogías de ceos cuyos deseos son ellos y nadie más. Civilización o barbarie. Pensamiento binario.
Nuestros deseos están siendo singulares y plurales. Deseos comunales y comunitarios. Deseos de escuelas abiertas y hospitales hospitalarios. Deseos de netbooks que nos recuerdan las máquinas de viejos peronismos: las máquinas de coser. Deseos de igualdades. Las igualdades son al mismo tiempo simbólicas y culturales. Las igualdades que ponen en entredicho las jerarquías. Las jerarquías tranquilizan.
Las gramáticas pedagógicas, el pensamiento pedagógico, nos interpelan a pensar en logos y eros, en las libertades y las igualdades, en razones y sentidos, en argumentos y ternuras. Las ternuras de los argumentos.
Un pensar relacional y complejo. Pensar en los bordes, estar siendo en los bordes del pensamiento. Pensar en el saber que incluso no sabe. La docta ignorancia. Porque no se trata de un saber memorístico, enciclopédico, sino de querer saber, el saber querer. Los saberes y las querencias.
No nos arrepentimos de nuestros amores que vienen de lejos. No nos arrepentimos de este amor de tiempos recientes.

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