Fragmentos de un discurso amoroso: la arquitectura discursiva de la política educativa de Cambiemos

Hernán Mariano Amar

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Discurso oficial y enmarcamientos educativos

En este artículo[1] se analizan algunas de las ideas y conceptos que configuran discursivamente las orientaciones de la Política Educativa del gobierno nacional de la alianza Cambiemos. Estos lineamientos educativos oficiales se inscriben materialmente en algunos documentos producidos por el Ministerio de Educación[2] de la Nación y la Jefatura de Gabinete de Ministros dependiente de la Presidencia de la Nación.

 

Educar para un futuro laboral incierto o inevitable

En Educación y Trabajo: Diagnóstico, documento firmado por la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Presidencia de la Nación (y elaborado con los aportes de especialistas como Melina Furman, Juan José Llach, Guillermina Tiramonti, Alejandro Artopoulos, Gustavo Gándara, Alejandro Ganimian, Oscar Ghillione, Mariano Narodowski y Marcelo Pérez Alfaro), se enuncia que el enfoque de la educación como instrumento de inclusión concilia dos aspectos de los debates educativos: la integración social y la movilidad social ascendente. Para alcanzar estos objetivos y disminuir la desigualdad social, afirman estos especialistas, se debe contar con sistemas educativos con amplia cobertura en sus niveles, calidad en la enseñanza, equidad de acceso entre los estratos y regiones, y una mayor correspondencia entre la cultura escolar y las exigencias del mundo del empleo.

Específicamente sobre las relaciones entre educación y trabajo, el documento oficial sostiene que los cambios sociales y tecnológicos actuales están generando tendencias relevantes en los mercados ocupacionales, tales como el desplazamiento productivo y geográfico (de sectores tradicionales a la agroindustria y los servicios intensivos de conocimiento), la automatización (la complementariedad entre tecnología y empleo cualificado, así como también la sustitución neta de empleo por capital) y el cuentapropismo (modalidades a demanda como Uber y AirBnb, empleo part-time, servicios profesionales tercerizados y temporales).

Estas denominadas tendencias laborales relevantes son presentadas como fuerzas irrefrenables de una evolución social acelerada por las transformaciones científico-tecnológicas de las últimas décadas, y no como procesos históricos orientados por un sistema de alianzas de fuerzas políticas articuladas a nivel global, regional y local. Es por este motivo que, en lugar de recomendar acciones desde el Estado Nacional y sus políticas públicas para neutralizar los efectos sociales regresivos generados por el impulso de esos proyectos políticos –que podemos situar bajo las coordenadas de la racionalidad política neoliberal–, este texto oficial propone acompañar los cambios en el mercado de trabajo con una gama de metodologías y dispositivos innovadores para disminuir los desajustes entre la formación de recursos humanos y las nuevas demandas laborales, con el objetivo de atenuar la incertidumbre ocupacional que es presentada como estructural, dado que no se puede adivinar la emergencia de los empleos del futuro.

Desde los sistemas educativos, entonces, lo que se puede inculcar y promover en los estudiantes es un conjunto de capacidades, habilidades y destrezas individuales evaluadas como necesarias para adaptarse a esta economía y sociedad de las nuevas tecnologías y conocimientos del siglo XXI: “Para que el sistema educativo sirva como instrumento igualador de ingresos, debe guardar relación (y articulación) con las demandas del mercado laboral, algo que hoy hace de manera imperfecta. En este sentido, para saber qué sistema educativo necesitamos en 2030, es preciso anticiparse a la evolución del mercado laboral. Esto no significa adivinar cuáles serán los empleos del futuro –tarea imposible y poco prometedora– sino dotar a todos los alumnos del manejo de las herramientas, capacidades y habilidades que les permitirán adaptarse a los cambios en las habilidades demandadas que sucederán (y que, de hecho, están sucediendo): el razonamiento lógico, las habilidades socioemocionales, la capacidad de trabajo en equipo y la expresividad visual son algunos ejemplos. Las habilidades ‘duras’ suelen estar también en la lista de demandas no satisfechas por empresas, según INET y Manpower” (Jefatura de Gabinete de Ministros, 2017: 1).

La obligación del Estado, entonces, es diagnosticar y acompañar con la producción de políticas educativas específicas a estas tendencias laborales relevantes, dinámicas y auto-generadas; así como también potenciar las capacidades de cada sujeto para responsabilizarlo de su inserción plena en los nuevos campos económicos y sociales; generando marcos regulatorios para mejorar los aprendizajes de la fuerza laboral, las tasas de empleo formal y de pobreza; pero también para aumentar la capacidad de adaptación de los empleados a las nuevas formas contractuales que llegaron para quedarse y tendrán cada vez más presencia en las sociedades del futuro: “Un marco regulatorio del empleo que permita mejorar la protección del trabajador y a su vez aumentar su maleabilidad, movilidad y capacidad de adaptación, que incorpore nuevas figuras de contratación no-tradicional (independientes, trabajadores por demanda, etcétera) –que serán cada vez más comunes en el futuro–, y que incentive la formalidad (Jefatura de Gabinete de Ministros, 2017: 4).

 

Con foco en los aprendizajes de saberes y capacidades fundamentales para garantizar la igualdad de oportunidades educativas

En el Plan Estratégico Nacional Argentina Enseña y Aprende 2016-2021, documento producido por el Ministerio de Educación,[3] se propone el aprendizaje de saberes y capacidades fundamentales como uno de los cuatro ejes de la política educativa nacional bajo el gobierno de la alianza Cambiemos, con el objetivo de lograr el acceso, la permanencia y el egreso con calidad educativa de todos los niños, jóvenes y adultos de la educación obligatoria, de acuerdo a lo establecido por la Ley de Educación Nacional 26.206 del año 2006.

Estos saberes y capacidades elementales se focalizan sobre los aprendizajes de la Matemática, la Lengua, las Ciencias Sociales y Naturales, la Robótica, el Arte, las Lenguas Extranjeras, la Ciudadanía, el Deporte y la Educación Física. Y sobre las habilidades cognitivas, interpersonales e intrapersonales que se presentan en el escrito de Estado como inherentes al desarrollo de todos los conocimientos definidos como prioritarios. El aprendizaje de saberes y capacidades fundamentales –como uno de los ejes centrales de la política educativa nacional– está permeado además por otros tres ejes transversales: la innovación y la tecnología; las políticas de contexto; y la evaluación y la información.

Es interesante analizar el eje transversal de las políticas de contexto, que vuelve a poner a las políticas educativas bajo el enfoque predominante de la compensación social descentralizadora, dado que orienta a los sistemas educativos y sus escuelas y comunidades al trabajo pedagógico focalizado con los sectores vulnerables para garantizar la igualdad de oportunidades educativas. Lejos de un abordaje integral y con políticas universales destinadas a la disminución de las desigualdades estructurales entre grupos y clases sociales, “en este marco, el Estado Nacional tiene la responsabilidad de trabajar en los factores que inciden en la estructura de oportunidades educativas, con un especial énfasis en aquellas que se manifiestan entre las regiones y las provincias del país. Las administraciones provinciales, por su parte, se encuentran en una posición estratégica para reducir las brechas al interior de su territorio con estrategias contextualizadas que prioricen las poblaciones vulneradas y que estén articuladas con las acciones de otras instituciones de la comunidad” (Ministerio de Educación y Deportes de la Nación, 2016: 24).

 

Para la construcción de un proyecto de vida propio

En el Plan Maestro se concibe al mundo actual como dinámico, digital y globalizado. Estos rasgos, según este texto oficial, exigen nuevas formas de abordaje y construcción de conocimientos. Por lo tanto, el sistema educativo debe reformular sus estrategias para lograr la justicia educativa. Es decir, la equidad en el acceso a la educación entre estratos y regiones. Para ello se necesita de la innovación y la calidad en y de los aprendizajes en los procesos educativos, de manera tal de garantizar a las juventudes su proyecto de vida en la sociedad tecnológica del futuro, de acuerdo a los valores de la libertad, la justicia, el respeto por el otro y el bien común.

El Estado a través del sistema educativo debe brindar herramientas y recursos para potenciar las capacidades individuales fundamentales que los sujetos llevan a las aulas escolares, con el objetivo de incentivar la construcción de proyectos de vida singulares. En este modelo oficial de relación pedagógica escolar, el estudiante es en última instancia el responsable de orientar, perfeccionar y profesionalizar sus saberes. El Estado educativo, por su parte, es el encargado de brindar las condiciones de calidad e innovación pedagógica y tecnológica para que esto sea posible. Prueba de todo ello son las palabras firmadas en el prólogo de Escuelas del Futuro por Alejandro Finocchiaro, actual ministro de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la Nación: “Queremos un sistema educativo con docentes que enseñen a aprender con creatividad, donde las nuevas tecnologías formen parte de la educación y guíen el camino hacia la sociedad del futuro. Nuestro mayor desafío es despertar lo mejor de cada uno de los chicos y lo más necesario para su futuro” (Ministerio de Educación de la Nación, 2017: 3).

 

En un mundo de heroicos y talentosos soñadores-emprendedores

En el prólogo de Escuelas del Futuro, además, el ministro Finocchiaro asevera que vivimos en un mundo que se rediseña continuamente, lleno de desafíos, cambios constantes y nuevas tecnologías que nos interpelan. La escuela, a su juicio, puede incorporar recursos pedagógicos innovadores para producir nuevos y útiles conocimientos, con el objetivo de crear realidades para la sociedad a partir de los talentos, habilidades y capacidades de los estudiantes y futuros soñadores-emprendedores: “Debemos emplear la tecnología para despertar el pensamiento creativo y brindar las herramientas que motiven a nuestros alumnos a emprender el desafío de vivir y materializar sus sueños” (Ministerio de Educación de la Nación, 2017: 3).

El país está lleno de héroes, afirma el escrito de Estado, que no tienen capas ni vuelan pero poseen un gran deseo de aprender. Ahora bien, mientras el mundo cambia, desde las escuelas se sigue enseñando lo que quedó obsoleto. Este es el diagnóstico oficial actual: los estudiantes de primaria y secundaria deben sumergirse en los códigos de la informática y las nuevas tecnologías para convertirse en los superhéroes de un futuro que ya es hoy. Entre drones, pantallas y códigos, el Ministerio de Educación de la Nación invita a los docentes y estudiantes a integrarse en la sociedad del futuro y resolver sus problemas de manera creativa: “Necesitamos crear las oportunidades para que puedan entender el futuro que hoy ya es realidad: el de códigos, algoritmos, robots y océanos de información que hoy habitan el gran cosmos de redes digitales. Necesitamos acercarles los recursos para que ellos puedan construir juntos y ser nuestros superhéroes del futuro. Queremos que cada pequeño héroe pueda tener la vida que se imagina. Porque el sueño de cada chico es la historia de nuestro futuro, de nuestro destino y de nuestra Argentina” (Ministerio de Educación de la Nación, 2017: 5).

 

Guiados por el optimismo tecnológico

Una promesa nada mala para los estudiantes y futuros superhéroes argentinos. El problema es que las personas no se desarrollan sólo por sus esfuerzos, dones, talentos y méritos individuales. Ellos deben ser enmarcados y –sobre todo– generados y promovidos por proyectos políticos estatales que construyan las condiciones objetivas para el desarrollo de las trayectorias subjetivas. Esos proyectos políticos estatales nunca pueden reducir el desarrollo económico y social a la zona de servicios y nuevas tecnologías de la comunicación y la información. Porque los modelos productivos de sociedades complejas requieren sistemas económicos diversificados e integrados (agro, industria, servicios, turismo), con incorporación de TIC y conocimientos científicos y tecnológicos de punta en cada uno de estos sectores y no sólo en el área de la robótica y la programación, que además no genera suficiente empleo para cubrir todas las demandas de la población económicamente activa –sobre todo, para los sectores que actualmente presentan bajo nivel educativo y escasa o nula formación laboral especializada.

Ese optimismo centrado en las nuevas TIC como potencial generador de abundante empleo y punto de pasaje hacia una sociedad desarrollada del futuro es acompañado de una ilusión tecnológica sobre las relaciones pedagógicas escolares: aquella que sostiene que los denominados nativos digitales se motivan y aprenden nuevos conocimientos con sólo acceder y navegar por la web. Se relega así a los maestros y profesores, criticados por no poseer conocimientos pedagógicos y didácticos innovadores y estar alejados de las prácticas cotidianas –mediadas por las tecnologías– de las culturas juveniles, al mero lugar de facilitadores y monitores de la búsqueda de información y producción de conocimientos de los estudiantes a través de motores como Google.

Este punto de vista oficial –anclado en el determinismo tecnológico– también invadió, por ejemplo, a los revolucionarios bolcheviques en los primeros años de experimentación político-educativa de la Revolución Rusa, cuando creían encontrar en el cine el sustituto del aula escolar para formar el alma del Nuevo Hombre del Socialismo Soviético. Es que los reduccionismos comunicacionales no distinguen ideologías y son propicios para emerger en contextos de crisis e irrupción de nuevas tecnologías como medios de comunicación, generando lecturas apocalípticas u optimistas: “Tenemos una sociedad definida e intervenida cada vez más por la tecnología, donde los niños y jóvenes son protagonistas de los cambios. Es por eso que debemos formarlos para que sean artífices de sus propias vidas y formadores de una mejor comunidad” (Ministerio de Educación de la Nación, 2017: 3).

 

A modo de cierre

La arquitectura discursiva de la Política Educativa del gobierno nacional de Cambiemos se configura mediante un conjunto de ideas y conceptos sobre el Estado, la sociedad, el mercado y la educación. Así, en esta gestión gubernamental, el Estado educativo se posiciona como promotor de las condiciones pedagógicas y didácticas innovadoras y con calidad educativa en las aulas escolares para lograr la igualdad de oportunidades educativas: una forma de pensar la justicia social que –a decir de Dubet (2011 y 2015)– sólo busca remover algunos obstáculos sociales para que luego los estudiantes, a partir de sus talentos y méritos individuales, construyan su propio proyecto de vida y su ubicación en el espacio social. Es decir, esta idea de igualdad de oportunidades (educativas), según el sociólogo francés, no trabaja sobre las condiciones estructurales que producen las desigualdades materiales y simbólicas entre grupos y clases sociales (empleo, ingresos, vivienda, infraestructura y servicios, alimentación, salud, educación, seguridad social), sino tan sólo sobre algunas variables secundarias que no logran neutralizar las profundas diferencias de origen social. Y centra además en el sujeto y no en el Estado la responsabilidad de la inserción plena en los campos económicos y sociales, retomando plásticamente algunas ideas de Han (2015a y 2015b). De esta manera, para el filósofo coreano Han, se están modelando en las sociedades actuales nuevas subjetividades lanzadas a la búsqueda denodada de su lugar en el mundo social: víctimas muchas veces de la auto-explotación –y el posterior cansancio crónico– generada por el exceso de trabajo que conlleva la construcción –a partir de la creencia en el mérito personal– de una posición social –como ideal– que casi nunca se alcanza.

La figura mítica de las sociedades del futuro y las nuevas tecnologías, según el discurso de la Política Educativa de Cambiemos, es el superhéroe talentoso, soñador y emprendedor, capaz de potenciar continuamente sus saberes y capacidades individuales fundamentales, vinculadas con las nuevas TIC y sus drones, pantallas, códigos y algoritmos. Los maestros y profesores de estos estudiantes, por su parte, son ubicados en el lugar de meros facilitadores y monitores de la búsqueda de información y producción de conocimientos, dado que a través de estas tecnologías ya no es necesario formar y contar con docentes con saberes ilustrados y enciclopédicos para generar mejores aprendizajes escolares.

De esta manera, el gobierno nacional de la Alianza Cambiemos cae en el determinismo tecnológico: aquella idea que sostiene que las nuevas y potentes tecnologías son capaces, por sí solas, para mejorar la función pedagógica de las escuelas y para disipar los conflictos estructurales que conlleva toda relación dialógica entre docentes y alumnos –que en realidad son necesarios para poder construir conocimientos racionales, sofisticados, complejos.

Por último: ¿cuáles son las contribuciones discursivas de la Política Educativa de Cambiemos a la nueva economía y sociedad de las tecnologías y el conocimiento del siglo XXI, y a una visión del Estado basada en el funcionamiento económico óptimo según las lógicas reguladoras de la teoría de los precios y la competitividad estructural? Se puede enunciar que este tipo de configuraciones discursivas oficiales legitiman una “economía de medios de gobierno”, según de Marinis (2007), en la que el Estado neoliberal descarga o delega la responsabilidad del tratamiento de las cuestiones sociales en la comunidad y los sujetos, para “gobernar mejor” y reducir –según esta visión– el gasto público desbocado que genera déficit fiscal y deriva en los procesos inflacionarios locales crónicos, y que no permite que las relaciones económicas y sociales confluyan hacia un punto de equilibrio estructurado por la estabilidad de los precios y las estrategias de competitividad de ella derivadas. Una visión instrumental, mecanicista, lineal y armónica de la economía, la educación y la sociedad argentina…

 

Bibliografía

Dubet F (2011): Repensar la justicia social. Contra el mito de la igualdad de oportunidades. Buenos Aires, Siglo XXI.

Dubet F (2015): ¿Por qué preferimos la desigualdad? (aunque digamos lo contrario). Buenos Aires, Siglo XXI.

Han BC (2015a): Psicopolítica. Buenos Aires, Herder.

Han BC (2015b): La sociedad del cansancio. Buenos Aires, Herder.

Jefatura de Gabinete de Ministros (2017): Educación y trabajo: Diagnóstico. Buenos Aires.

Marinis P de (2007): Comunidad, globalización y educación: algunas reflexiones acerca de la “desconversión de lo social”. Buenos Aires, FLACSO.

Ministerio de Educación de la Nación (2017): Escuelas del Futuro. Buenos Aires.

Ministerio de Educación y Deportes de la Nación (2016): Plan Estratégico Nacional Argentina Enseña y Aprende 2016-2021. Buenos Aires.

Presidencia de la Nación (2017): Proyecto de Ley Plan Maestro. Buenos Aires.

[1] El título, “Fragmentos de un discurso amoroso”, es en reconocimiento a la obra de Roland Barthes.

[2] Actualmente Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología.

[3] En ese momento, Ministerio de Educación y Deportes de la Nación.

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