Cinco puntos para el crecimiento

Marta M. Giana, Mario Krieger, Kelly Olmos y Javier Mouriño

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Las siguientes reflexiones surgieron a partir de una reunión por videoconferencia del día 16 de junio pasado, coordinada por los autores y convocada por el Instituto de Formación y Actualización Política. Los temas fueron los cinco puntos planteados por el ministro Martín Guzmán para el crecimiento de Argentina, que se distribuyeron previamente a todos los invitados. Concurrieron 94 personas de distintas edades y especialidades.

Es de destacar el apoyo generalizado al ministro Martín Guzmán y el consenso que recibieron los puntos expresados por él durante la entrevista con Fontevecchia. Para nuestra generación, la aparición de una generación joven con valentía, formación y compromiso resignifica la trayectoria del peronismo y fortalece la esperanza. Martín Guzmán y su equipo son centrales entre la dirigencia emergente que incluye otros miembros del Gabinete, dirigentes políticos y sociales.

El gobierno actual tiene un plan, cuyo primer paso es la renegociación de la deuda. Es la primera vez, después de muchos años, que se percibe que el ministro y el gobierno tienen pensado elaborar un plan en base a estos ejes: un plan estratégico gubernamental macro. Habría que remontarse a los planes quinquenales y al trienal para reconocer un antecedente de que el peronismo gobierna con planes de mediano plazo. Hubo planes durante el kirchnerismo, pero fueron sectoriales.

Se reclama una visión de país, un proyecto de país. Se plantea la necesidad de construir un plan estratégico participativo, no uno hecho entre cinco genios alrededor de un escritorio.

 

Inclusión

Bajo el concepto de Pacto Social o Consejo Económico Social se incorpora el tema de la necesidad de consensos para alcanzar una sociedad más justa, reuniendo actores relevantes para formular un plan para el país. Esa presencia de distintos actores también debe incluir a los medios de comunicación. Las reuniones del presidente con empresarios y diversos actores de la política y economía del país son entendidos como prolegómenos de algo que requerirá mucho tiempo para lograrse y concretarse. El presidente no ceja en su esfuerzo y parece dispuesto a darle el tiempo de persuasión necesario para llegar con los temas madurados.

La inclusión no puede faltar en una visión peronista, siempre que esté basada en una redistribución del ingreso sustentable. La AUH y el IFE, como antecedentes de un Ingreso Básico Universal, van en ese camino. En contraposición se opina que, siendo el trabajo un valor muy acendrado en el peronismo, se destaca que no se puede asalariar la exclusión. Para eso se requiere crecer y tener un alto producto per cápita y, como dice el ministro, generar trabajo, teniendo en cuenta la estructura regional y poblacional de la Argentina. La inclusión también debe contemplar medidas que mejoren la situación de la clase media, como el impuesto a las ganancias o una vivienda accesible. El peronismo tiene una histórica contraposición de intereses con la clase media que le resta inserción en este segmento. Se reclama un plan de vivienda para sectores medios que no acceden al Plan Procrear y no llegan a tener casa propia.

La situación actual requiere la movilización de todos los recursos humanos que tiene Argentina, fundamentalmente teniendo en cuenta nuevos actores de gran dinamismo, las mujeres y los jóvenes, con una mochila cargada con una experiencia histórica muy diferente a las generaciones peronistas anteriores.

 

Productividad

La concepción de Plan parecía haberse resignado, pero vemos gratamente que no es así. El neoliberalismo pretende adueñarse del concepto de productividad, pero es algo que preocupa al peronismo desde muy temprano en su proceso. Se debe recordar que el primer congreso de productividad en nuestro país fue en un gobierno peronista, en 1952.

Se aprueba calurosamente la búsqueda de una visión que se diferencie de la concepción industrialista propia de los 50 y de los 60 que hoy no resultaría competitiva, en una situación en que las exportaciones y el consiguiente ingreso de divisas genuinas son pilares esenciales en la estrategia de crecimiento, ya que reconocemos a la externa como la principal restricción para alcanzar estabilidad con crecimiento e inclusión.

Resulta imprescindible la articulación entre Estado, conocimiento y empresa privada, tal como se está haciendo con productos y servicios imprescindibles para la pandemia: test, respiradores, vacunas, biotecnología y nanotecnología, etcétera. Argentina tiene capacidad de innovación –INVAP, ARSAT, biotecnología. La cooperación público-privada en materia de generación de conocimiento y tecnología aparece como virtuosa. Se recuerda que la exportación de servicios es la tercera fuente de divisas de Argentina, y está muy ligada a la innovación.

No se debe temer hablar de Reforma Agraria en un país que tiene 30 millones de hectáreas que son propiedad del Estado. Se debe apoyar a los jóvenes dirigentes que proponen medidas audaces.

 

Estabilidad

Se celebra el acento puesto en la estabilidad para evitar la recurrente crisis de balanza de pagos. Es muy importante que el peronismo hable de estabilidad macroeconómica: no es un valor que debamos regalarle al neoliberalismo. Néstor Kirchner lo hizo cuando planteaba los superávit gemelos.

 

Federalismo

Argentina necesita un reordenamiento demográfico para romper con el gigantismo del AMBA y permita una distribución de población en el territorio. La consigna política de Alberdi “gobernar es poblar” mantiene su vigencia: necesitamos duplicar el número de habitantes para tener un mercado interno potente, tal como Alemania tras la reunificación. Debemos revertir el paradigma neoliberal de desterritorialización de la política y de la economía. Reconocemos en el discurso de Martín Guzmán una propuesta claramente situada en la realidad de la Argentina.

Es necesario ocupar el inmenso territorio desocupado que tiene Argentina. El aspecto demográfico supone un reordenamiento poblacional que rompa con la estructura Cabeza de Goliat del AMBA. Se deben crear cien ciudades medias en el interior que generen procesamiento productivo de la materia prima en origen, con una calidad de vida que evite la migración hacia el AMBA.

Ahora debemos pensar en el país, sin desmedro de tener presente la situación geopolítica global y en particular la de América Latina, generando cadenas de valor regionales con países limítrofes. La integración Latinoamericana es una meta innegociable, a pesar del mapa político regional adverso en esta coyuntura.

 

Soberanía

Es necesario desarrollar un Plan peronista para la Argentina. Martín Guzmán siempre reitera que el plan es “nuestro”.

La soberanía es una construcción a largo plazo. Basta mirar los ejemplos de China, Alemania de post guerra, o Francia.

La pandemia en alguna forma va a reconfigurar el mundo. Aparecen posibles nuevos enemigos. La aparente pérdida de peso específico de Estados Unidos en el concierto mundial y la salida de Gran Bretaña del Mercado Común Europeo hacen vislumbrar una nueva alianza atlántica que fue nuestro mayor perjuicio durante casi dos siglos de existencia. También hay actores mundiales que resurgen con gran vigor e iniciativa: China y Rusia.

Debemos reflexionar sobre cuál va a ser nuestro posicionamiento en esa nueva configuración, siendo un país periférico con un Mercosur en crisis. Debemos mirar fronteras hacia adentro, pero también fronteras hacia afuera. Ha habido un proceso de extranjerización, no solo de empresas, sino también del suelo. Esto alcanza las mentes y la cultura, con ideas neoliberales que es necesario revertir. La soberanía comienza con la decisión política democrática y se nutre a través del conocimiento, la educación, la tecnología y la innovación.

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