Notas sobre la prensa de las resistencia(s): El 45

Darío Pulfer y Julio Melon Pirro

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Instaurada la dictadura de la “Revolución Libertadora”, la palabra del peronismo se expresó coyunturalmente a través de publicaciones “residuales” que habían estado asociadas al sindicalismo y a la actividad política peronista. Tales fueron los casos de El Líder y de De Frente, que han sido tratados en entregas precedentes. Muchas otras publicaciones periódicas, consideradas parte de la “cadena” oficialista del gobierno anterior, fueron intervenidas y reorientadas a favor de administraciones afines a la “Revolución Libertadora”. Por decreto del Poder Ejecutivo, el ex diputado radical Ernesto Sanmartino quedó a cargo de El Plata, El Argentino y El Atlántico de la provincia de Buenos Aires. Alberto Erro, connotado directivo de la SADE y presidente de ASCUA, quedó a cargo de Democracia, El Laborista y Noticias Gráficas, además de comandar las empresas ALEA y la Editorial Democracia. Empresas periodísticas privadas también fueron intervenidas, como Crítica, La Razón o La Época. De particular importancia, por su dimensión, es el caso de la Editorial Haynes, que con El Mundo, El Hogar, Mundo Argentino, Mundo Deportivo, Mundo Agrario, etcétera, tiene una importante difusión. Allí se suman los interventores y directores designados por el gobierno militar. En este caso, el interventor- director resulta José P. Barreiro, intelectual ligado al Partido Socialista Democrático. Como interventor-director del diario El Mundo se desempeñó el escritor Ernesto Sábato. Otras publicaciones dejaron de salir por las intervenciones, las interdicciones de bienes, el enjuiciamiento o el apresamiento de sus dirigentes. En este campo hay que ubicar a Mundo Peronista, Actitud, Revista de la UES, Conquista, etcétera.

De El Líder a El 45: la travesía de Jauretche
En ese marco, El Líder, publicación periódica del Sindicato de Comercio a cuyo seno pertenecía Angel Borlenghi –ministro del Interior por casi diez años–, estaba bajo supervisión de los interventores y veedores de los sindicatos. Aprovechando los resquicios del “lonardismo”, este medio que aun salía con la dirección de Adolfo Güemes, dio cabida a las intervenciones de Arturo Jauretche, quien desde sus páginas desafió a debatir al asesor económico del gobierno y director de la CEPAL, Raúl Prebisch. La publicación concitó un importante interés con tiradas significativas para el momento, y precisamente por la orientación que tomó, resultó directamente intervenida. Cerradas las puertas de la expresión a través de El Líder, Jauretche emprendió la salida de otra publicación: El 45.

La travesía de Jauretche II: de EL 45 al exilio
Comenzó a publicarse tres días después del derrocamiento de Lonardi. Su lema: Ya no “son campanas de palo las razones de los pobres”. Una referencia central a los orígenes populares del peronismo en su nombre. Jauretche estuvo acompañado de un grupo de hombres y mujeres en la empresa, si bien la firma de los colaboradores son pocas, en razón de las circunstancias políticas. Aparecen trabajos de Francisco Capelli y Valentín Thiebaud, viejos compañeros de militancia forjista del director. La editorial llevaba la firma del propio Jauretche. El formato era de 41 por 58 centímetros.

En el número 1 de la publicación aparece una carta del Director que continúa desafiando a Prebisch al debate: “Acaba usted de dar amplia difusión a un análisis de la situación económica del país, del cual extrae conclusiones que lo llevan a la necesidad de proponer la aplicación de un plan, ya en principio de ejecución. Hombre del gobierno, funcionario de la CEPAL o simple ciudadano, debe interesarle la pública discusión de su estudio y no la simple difusión a través de una gran prensa favorablemente dispuesta”.
Denuncia la intervención realizada por la dictadura militar en los diarios afines al gobierno peronista, poniendo en titular la leyenda “Queremos comprobar si hay libertad de prensa”. En el margen inferior derecho da aviso de la existencia de la Junta de Abogados pro defensa de los presos. En el orden político, se hace vocero de las posiciones de Leloir, último presidente del Partido Peronista, encarcelado en la Penitenciaría Nacional, colocando una foto del dirigente en tapa.
Dos secciones toman la difícil realidad alegremente. Desde la Mesa del café (“Reivindicamos ‘a los charlatanes de café’, injustamente atacados por el ‘Régimen Depuesto’”) y Rincón de los Mau-Mau. En este último sector anotan: “Era un país de tradición católica. Lo querían hacer prebischteriano”. Por otra parte, designan a John W. Cooke (preso) miembro de honor de este Rincón. Desde sus páginas, El 45 despide a El Líder. Renace el Jauretche escritor gauchipolítico (González, 1999). Nace el polemista público, ya no en el marco de una organización política, como en los tiempos forjistas, sino con firma personal.
El número 2, del 30 de noviembre de 1955, está encabezado, en sucesivas bajadas, con las siguientes leyendas: “El Peronismo se dirige al país: Desocupación y miseria por un puñado de dólares. Ese el programa que ofrece Prebisch”. Continúa el desafío a Prebisch y la denuncia de los contenidos “coloniales” de su propuesta. Continúan alineados con Leloir, “una figura de la política argentina”, como aparece descripto en nota interior. En un recuadro reclaman nada menos que el cadáver de Eva Perón. En la parte inferior, en una carta de Jauretche a Jules Dubois de la SIP, bajo la forma de encuesta, continúa con la temática de la libertad de prensa, exponiendo los disímiles orígenes pero las mismas situaciones que atravesaran El Líder, Esto Es, Lucha Obrera y De Frente. Señala la falta de papel para El 45 y las limitaciones que sufrieron quienes estaban dispuestos a venderlo. En otro recuadro, anuncian la creación de una junta de ayuda a los presos políticos. Dan cuenta de la venta de 100.000 ejemplares en una nota interior, en la que consignan que se agotaron en pocas horas. Reclaman la libertad de Leloir, Cooke y demás presos políticos: “Con ello recuperará la patria hombres honrados, luchadores e idealistas, y los adversarios tendrán contradictores políticos en el marco de la más estricta legalidad constitucional”. En un recuadro informan de la detención de Alicia Eguren. En el Rincón de los Mau-Mau aparecen las reflexiones del filósofo náutico: “Hay que ver la importancia que tiene una letra. Lo que va de San Martin… a Sanmartino”. “Los cabecitas negras me gustan en jaula”. Señalan el acatamiento de la huelga de la CGT y cuestionan el trato que le propina el gobierno a los sindicatos bajo la bandera de la “democratización”. Critican a escritores, “intelectuales libres”, “sádicos”, que colaboran y saludan con alborozo al gobierno de Aramburu y Rojas. En nota de contratapa subrayan: “Las mujeres saben que no regresarán al pasado”. Insertan una poesía que hará camino: La canción del No me olvides.

Jauretche, además de actuar políticamente a favor de la continuidad formal del partido peronista y de su interventor, Alejandro Leloir, se posiciona como autor. Nos encontramos en los prolegómenos de la salida del Plan Prebisch, retorno al coloniaje (Belini, 2018).
El periódico tuvo efímera existencia, ya que al tercer número se ordenó el secuestro de la edición y la captura del director, que tuvo que exiliarse en Montevideo (Moyano Laissue, 2000). Jauretche confirma pues, en su propia piel, la vigencia de la libertad de prensa de la “Libertadora”.

Desde el punto de vista identitario, El 45 se apoyó en los elementos constitutivos del discurso peronista clásico, a los que sumó los cuestionamientos por contraste respecto del gobierno de facto, el más importante de los cuales fue el desafío al “Plan Prebish”, acusado de propiciar el “retorno al coloniaje”. En relación al problema de la prensa y el poder en esa coyuntura, la incursión reveló la estrechez del recorrido posible para toda expresión de prensa peronista durante el tiempo de la “Revolución Libertadora”, al punto tal que rápidamente todo derivó en su desaparición. En lo que hace al posicionamiento político del medio en relación al conjunto del peronismo, Jauretche y sus colaboradores apuntaban a una salida político-electoral y reconocían el liderazgo de Leloir (Contreras y García, 2015). No fueron los únicos, por cierto, pero estuvieron entre los primeros en convencerse de la urgencia de conformar una fuerza partidaria que estuviera en condiciones de competir nacionalmente. A diferencia de ulteriores expresiones del “neoperonismo temprano”, afirmaron nítidamente el factor de la identidad peronista pero, de modo parecido al de éstos, tendieron a soslayar, de momento, la referencia al liderazgo carismático de Perón. El medio se distanciaba, pues, de los herederos de la intervención partidaria de Cooke en la Capital Federal, y su concepción era más bien la de un órgano partidario.
Más allá de estas circunstancias, las páginas de El 45 expresan una intervención periodística orientada a la defensa política del movimiento popular en derrota. Al grito de “vuelvan caras”, el director convocaba a resistir por medios legales a la dictadura. Para Jauretche, la historia parecía cíclica: como en el año 30, con el radicalismo –al que ayudó a presentarse en las elecciones del 5 de abril de 1931 en la provincia de Buenos Aires–, en el año 55 había que rearmar políticamente al peronismo para las nuevas batallas electorales que debían aparecer en el horizonte. Se repetía la secuencia: a los nacionalistas elitistas los continuaban los “liberales” que tomaban el comando de los golpes militares. Como en los 30 con FORJA, en el 55 para Jauretche “había que comenzar de nuevo”. Ya en el exilio, la tarea trastoca a la reflexión crítica sobre la “naturaleza” del peronismo, en polémica con otras figuras del campo intelectual, como Sábato, Borges, Martínez Estrada o Julio Irazusta. La discusión sigue abierta y ocupa un lugar preponderante en los debates nacionales.

Bibliografía
Belini C (2018): “El Plan Prebisch de 1955, los dilemas del desarrollo argentino y las controversias en torno a los legados económicos del peronismo”. Revista de Indias, 273.
Contreras G y D García (2015): “El grupo Forja en el contexto de la ‘Revolución Libertadora’”, en Pensar a Jauretche, Buenos Aires, Unipe.
González H (1999): Restos pampeanos. Buenos .Aires, Colihue.
Moyano Laissue MA (2000): El periodismo de la resistencia peronista 1955-1972. Buenos Aires, ARP.

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