Notas sobre la prensa de la(s) resistencia(s). Compañeros en las buenas y en las malas: Lucha Obrera

Darío Pulfer y Julio Melon Pirro

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En la reconstrucción que venimos realizando de los primeros meses de la “resistencia” a la “Revolución Libertadora” hemos visto la corta supervivencia de El Líder, De Frente y Norte, y la efímera vida de El 45, Federalista y DescamisadoProletario. En este segundo grupo hay que ubicar el emprendimiento Lucha Obrera dirigido por Esteban Rey, órgano periodístico que ejercía como vocero de las posiciones del Partido Socialista de la Revolución Nacional (PS-RN).

Si bien no se trata de expresiones estrictamente peronistas, guardan un aire de familia y afinidades en su trayectoria, además de sufrir las consecuencias de la política de medios que seguía el gobierno militar de Aramburu. Los hombres del PS-RN buscan mantener la legalidad de la formación partidaria, del mismo modo que lo intentan los restos de la intervención del Partido Peronista con Alejandro Leloir y quienes lo rodean (Contreras y García, 2015).

El grupo que se aglutina en torno a Lucha Obrera defiende la autonomía de la CGT y las conquistas sociales de la experiencia peronista y se proponen consolidar al PS-RN como expresión política de la clase obrera. Se enfrentan, en sus términos, a la reacción oligárquica y a los intentos de restauración del modelo agrario. Ven en Raúl Prebisch la vuelta a las condiciones de la llamada década infame. En ese mismo marco de comprensión consideran la convocatoria a la Junta Consultiva como una resurrección de la Concordancia y la vuelta fantasmagórica de la alianza representada por la Unión Democrática. La participación del establishment intelectual en cargos oficiales es la confirmación de la estrecha relación entre la superestructura cultural y el proyecto agrario que impulsan figuras como Alberto Hueyo.

Con los peronistas comparten el sueño del periódico propio como forma de organización política en el contexto excluyente y como modo de expresión política en el escenario público. Esto se torna una necesidad toda vez que sus plumas no tienen cabida en los medios ahora intervenidos de la “cadena” en los que solían escribir, como Democracia (Ramos con el seudónimo de Víctor Almagro) o en La Prensa (Ramos bajo el seudónimo de Pablo Carballo), o en la imposibilidad de sostener los órganos propios como Frente Obrero (Narvaja y Rivera) o Izquierda (Ramos y Spilimbergo). En el caso de este grupo de origen trotskista, esto estaba reforzado por las prácticas militantes ligadas a editoriales y publicaciones, que se habían manifestado con anterioridad fuertemente en torno al emprendimiento editorial de Indoamérica (Ribadero, 2012).

Este grupo guarda una identidad propia. Unos rasgos definidos por la confrontación dialéctica, la polémica y en cierta manera la provocación política e intelectual. Se trata, pues, de un periódico al estilo de los órganos de combate de la izquierda. Con sus secciones implícitas: un editorial con nota de fondo y claro posicionamiento político; referencias conceptuales y teóricas; reseñas y comentarios de libros; e inclusión de intelectuales construyendo una tradición nacional, latinoamericanista y proyección universalista. En las páginas caben los tópicos que venían trabajando en los libros de la serie editorial: la crítica a los partidos tradicionales, tanto de izquierda como de intransigencia radical (“la bancarrota del radicalismo”), a la democracia progresista y a su líder histórico Lisandro de la Torre y, por otro lado, la impugnación y la demolición de los “mitos” del campo intelectual: las figuras de ASCUA y SUR.

Buscan aumentar un capital político entre las masas, por lo que recurren al arsenal simbólico del peronismo más de una vez para dar cuenta de su cercanía, proximidad y amistad con las causas de esa fuerza política en derrota. La referencia al mito de origen, al octubre de las masas argentinas, es uno de los puntos recuperados para desde allí dar cuenta de la experiencia acumulada y perfilar una propuesta que consideran de mayor profundidad revolucionaria.

Lucha Obrera dura unos pocos meses. Salen ocho números, en el tiempo de los primeros pasos de Aramburu y Rojas en el gobierno. Son testigos de la intervención de la CGT y la ilegalización del Partido Peronista, y sufren en carne propia los secuestros de edición, la detención del director del semanario, la clausura definitiva y la supresión del PS-RN por decreto en el mes de marzo de 1956.

 

El director

Esteban Vicente Eduardo Rey nació en Tucumán en 1915. Su padre estaba dedicado a la contabilidad de pequeños comercios. Inicia sus estudios en el Colegio Sagrado Corazón de Tucumán y completa sus estudios en el Colegio Nacional de Jujuy, militando en el centro de estudiantes. Estudia abogacía en la Universidad Nacional de Córdoba. Se inicia en la Juventud Radical en su época de estudiante secundario. “Hacia 1934 se incorpora a Insurrexit, una corriente estudiantil vinculada al PC, y poco después, en 1935-1936, se destaca como dirigente reformista de la FUC” (Tarcus, 2008: 568). Por influencia del exiliado boliviano Tristán Maroff se acerca a posiciones trotskistas. Lidera el núcleo de esa orientación en Córdoba, denominado Grupo Marxista-Leninista, junto con Alfredo Terzaga, Carlos Etkin, Aquiles Garmendia, Celiz Ferrando y Homero Cristalli –más tarde conocido como J. Posadas. Edita con el seudónimo Ed King la revista América Libre en Córdoba durante el año 1935, junto con Maroff (Gustavo Navarro), José Gabriel, Aurelio Garro y Aquiles Garmendia. Poco tiempo antes este grupo se había vinculado a la Liga Internacionalista Comunista animada por Antonio Gallo. Más tarde Rey se inclina por militar en el seno del Partido Socialista. Escribe con el seudónimo Nicolás León (1937) el libro ¿Apoyo al radicalismo o frente único obrero? Participa de la escisión que crea el Partido Socialista Obrero en el año 1938. Disgregados sus miembros, se inscribe en la LOR dirigida por Liborio Justo. En diciembre de 1941 con el grupo cordobés participa de la experiencia del PORS, alentada por el representante de la IV Internacional Terence Phelan. En la ocasión se designa a dos militantes rentados: Posadas y Rey. Este último no acepta trasladarse con su familia a Buenos Aires. Tiempo después, Aurelio Narvaja, que oficiaba de secretario general del PORS, denuncia las posiciones de Phelan como agente imperialista y disuelve la organización.

Por ese tiempo Rey y su familia se radican en Jujuy e instala en sociedad con Hugo Brizuela un estudio que asesora a sindicatos en cuestiones laborales. Ingresa nuevamente en el PS, animando el núcleo local. Dentro del PS, es partidario de que los sindicalistas socialistas trabajen en los sindicatos controlados por el peronismo, en lugar de sostener sindicatos paralelos. En el año 1945 juega un papel como asesor y como orador político en la huelga de trabajadores de la construcción de esa ciudad, por lo que resulta detenido. Ejerce su propia defensa y cuenta con amplio apoyo en las provincias del norte, pero el pedido de libertad le es denegado. De esa época data el libro ¿Qué es el peronismo? ¿Qué es el socialismo? (Rey, 1946): “Perón representa la violencia desembozada y demagógica, y el otro, Tamborini, la democracia burguesa, lo que le obliga… al respeto a las libertades elementales… De allí que nosotros defendamos a la democracia burguesa, en lo que tiene de democracia, es decir: libertades públicas y derechos ciudadanos en contra de Perón y en contra de todos sus enemigos”. Rey apoya a la Unión Democrática en la elección de 1946.

Al salir de la cárcel viaja a Bolivia, donde asiste a la insurrección del 21 de junio que derroca al presidente Gualberto Villarroel. Se vincula entonces a la Federación de Sindicatos de Trabajadores y al líder trotskista Guillermo Lora. Participa en el congreso obrero de Pulacayo, de inspiración trotskista. Publica notas sobre esa experiencia en El Intransigente de Salta y en La Vanguardia de Buenos Aires, que más tarde reúne en un libro titulado En Bolivia la revolución recién comienza (Rey, 1947a). Por sus posiciones heterodoxas es expulsado del PS y disuelto el Centro Socialista de Jujuy que animaba. Entonces escribe el libro Información sobre la disolución del Centro de Jujuy (Secretaría General del PS, 1947). Funda en el año 1947 el Movimiento Obrero Revolucionario, grupo independiente de inspiración trotskista. Viaja a Buenos Aires y recluta para su grupo a jóvenes disidentes del PS: Adolfo Gilly, Guillermo Almeyra, Carlos Lesca, Mabel Itzcovich y Julia “Chiquita” Constenla. En ese marco publica el libro: ¡Alerta Trabajadores! (Rey, 1947b).

En 1948, siendo asesor legal de la FOTIA (Federación Obrera Tucumana de la Industria Azucarera), se convierte en uno de los principales inspiradores de la huelga azucarera de 1949. Perón hace referencia directa a su figura en un discurso radial. Es detenido durante dos meses en Villa Devoto. Es agredido por un grupo de obreros tucumanos a los que dirigía una vigorosa arenga antiperonista. Tiempo después, al serle recordado el hecho, Rey afirmaba: “¿Sabe una cosa? ¡Tenían razón!” (Galasso, 2008: 394). Luego sostendría: “Creíamos que éramos el país. Más todavía: que el país verdadero estaba representado por nosotros como vanguardia lúcida y que el porvenir nos pertenecía… Sólo mucho más tarde descubrimos nuestra equivocación… cuando las masas quebraron la inercia de su endicamiento y derribaron por su sola acción presencia todo el antiguo orden de cosas, no supimos reconocerlo y negamos su trascendencia… ¿Fuimos una verdadera izquierda argentina? Los resultados responden por nosotros”. Esta conversión de Rey lo coloca en disponibilidad para ingresar en las filas de una nueva formación de la izquierda argentina en tiempos del peronismo clásico.

 

 

Rey en el Partido Socialista-Revolución Nacional

A principios del año 1953, Rey y su grupo confluyen en la conformación del PS-RN junto a antiguos socialistas como Joaquín Coca, Oriente Cavalieri, Juan Unamuno y Carlos María Bravo, e integrantes de Frente Obrero como Aurelio Narvaja, Saúl Hecker y Enrique Rivera, además de los núcleos de Jorge A. Ramos que se agrupan en torno al Centro Manuel Ugarte y los de Nahuel Moreno que lo harán en torno a la Federación Bonaerense. Esta experiencia política es explicada por la actual historiografía como ruptura del viejo tronco de socialistas disidentes como Juan Unamuno, José Oriente Cavalieri, Carlos María Bravo, Alfredo López y Emilio Dickmann (Tarcus, 2008: 569), y como parte de “la larga crisis del PS” originada con el triunfo de Perón en el año 1946 (Herrera, 2011), alejándose de la versión de los propios protagonistas que buscaban mostrarlo como un reencauzamiento y profundización de la experiencia peronista.[1]

Más allá de las interpretaciones, el PS-RN se configura en torno a los núcleos disidentes provenientes del propio Partido Socialista y diversas fracciones trotskistas –los grupos encabezados por Rey, Narvaja-Hecker-Rivera, Ramos y Moreno. Para dar una idea del tono y las ideas, resulta importante consignar que por ese tiempo el Centro Manuel Ugarte, orientado por Ramos con la colaboración de Spilimbergo, manifiesta: “Queremos: 1) la nacionalización de la tierra y la expropiación de la oligarquía (el peligro es permanente mientras como clase no sea expropiada). 2) La nacionalización del capital imperialista. 3) Una amplia y democrática vida sindical. 4) Que se evite la maniobra patronal del alza de precios, a través del control de comisiones sindicales y comités barriales de amas de casa, que reemplacen el control burocrático. Y control obrero para la revisión de las cuentas de los patrones. 5) Que el proletariado y el pueblo luchen en primera línea por la liberación nacional y social de los 150 millones de latinoamericanos que hablamos la misma lengua, tenemos tradiciones comunes y sufrimos los mismos problemas… ¡El socialismo oligárquico ha muerto! ¡Viva el Partido Socialista de la Revolución Nacional! ¡Sobre el cadáver del socialismo oligárquico, afirmamos junto al pueblo la voluntad de llevar la Revolución Nacional del 17 de octubre hasta sus últimas consecuencias! ¡Contra el imperialismo y la oligarquía! ¡Por los Estados Unidos de América Latina!” (Galasso, 1983: 82).

Desde Frente Obrero, liderado por Aurelio Narvaja, Saúl Hecker y Enrique Rivera, afirman: “Fuerzas que desde hace veinte años pugnan por romper la losa de infamia que la oligarquía, el imperialismo y la burocracia soviética colocaron sobre la clase obrera y el país, encuentran hoy en este periódico la ocasión de manifestarse. Eso sólo basta para dar un mentís a los que pretenden enlodarnos llamándonos ‘peronistas’. No nos sentiríamos manchados con el nombre del que se siente orgullosa la totalidad de la clase obrera argentina. Pero no somos peronistas. Somos, nada más y nada menos, que socialistas revolucionarios” (Frente Obrero, 1, octubre 1954, en Galasso, 1983: 83).

En noviembre de 1954 se conforma una Comisión Nacional de Homenaje por la repatriación de los restos de Manuel Ugarte integrada por Elías Castelnuovo, Carlos María Bravo, Rodolfo Puiggrós, John W. Cooke, Sául Hecker, Jorge E. Spilimbergo, Jorge A. Ramos, Enrique Rivera y Juan Unamuno. Poco tiempo antes había sido recuperada su figura y sus ideas por la pluma de Ramos (1953)[2] en el marco del proyecto editorial de Indoamérica.[3]

A fines del año 1954 el PS-RN sostiene como plataforma general: “La defensa de las conquistas obtenidas por la clase trabajadora y las realizaciones tendientes a asegurar la justicia social, la independencia económica y la soberanía política. La profundización del actual proceso económico, político y social hasta la realización de los objetivos socialistas” (Galasso, 1983: 83). El PS-RN realiza la Primera Conferencia Nacional del Partido –presidido por Enrique Dickmann, lleva como vicepresidente primero al escritor Elías Castelnuovo– en agosto de 1955. Se proclama en esa ocasión “la necesidad de promover la unidad de todas las fuerzas de izquierda” (Herrera, 2011: 25) y se enfatiza la cuestión agraria: “La Revolución Nacional debe llegar al campo y debe realizar la Reforma Agraria, mediante la nacionalización del latifundio, entrega de la tierra parcelada a los trabajadores, ya sea individualmente o en grupos, con el apoyo del Estado. Dicha nacionalización debe comprender las estancias, baluarte de una clase predispuesta a la entrega de la economía al invasor” (Rivera, 1971).

En medio del conflicto del gobierno y la oposición, el PS-RN fijaba posición: “en esta grave hora para el progreso de la República, los socialistas revolucionarios están presentes para apoyar la obra de justicia social del gobierno del general Perón” (Emilio Dickmann, Intervención radiofónica 31-8-1955, en Herrera, 2011: 25).

Por las disensiones internas del PS-RN, una de sus fracciones internas, la dirigida por Jorge Abelardo Ramos, publica la revista Izquierda (Galasso, 1983: 85). Salen dos números en los meses de agosto y septiembre. La segunda sale el 15 de septiembre, titulando “Milicias obreras armadas: baluarte de la revolución popular argentina” (Ramos, 1972: 218). “El fusil en el hombro del obrero es la única garantía de la democracia” y “Golpe de timón hacia la izquierda” son los titulares del segundo número. En el editorial sostienen: “Por primera vez, en mucho tiempo, si dejamos a un lado los discursos personales de Perón, el Partido Peronista pasa a la ofensiva ideológica. Este hecho reviste una gran importancia política al proyectar el debate de todos los problemas argentinos al campo de las ideas. Los discursos de Leloir, de Cooke y de Bustos Fierro son notablemente ilustrativos a este respecto, puesto que tienden a conectar el movimiento nacional peronista con las tentativas precedentes en la historia argentina y con movimientos más o menos similares en América Latina y el resto del mundo. Con esto se demuestra que, en realidad, el peronismo no es sino la expresión argentina del vasto ciclo de revoluciones nacionales contemporáneas que están haciendo vacilar los fundamentos mismos del imperialismo mundial… La reciente proposición de la CGT de ofrecer al ejército las reservas obreras para defender la Constitución y las autoridades constituidas, son el primer paso que habrán de constituir el inconmovible bastión de la Revolución Popular Argentina. Nosotros dirigimos nuestro ardiente saludo de combate a la poderosa central obrera de nuestro país y la invitamos a seguir adelante en el largo y heroico camino que se abre a la revolución democrática” (Galasso, 1983: 85). A esas notas del periódico propio hay que sumar las que Ramos publica bajo el seudónimo de Víctor Almagro en Democracia (Almagro, 1959).

 

El PS-RN y el nacimiento del periódico Lucha Obrera

El triunfo de la “Revolución Libertadora” coloca al PS-RN en una situación difícil y Lucha Obrera, que sale bajo la dirección de Rey con un fuerte apoyo de las fracciones de Narvaja-Hecker-Rivera (Frente Obrero) y Ramos (Izquierda), aglutina la posición política de esa fuerza y llega a constituir el momento “pico de su acción militante” (Herrera, 2011: 3), buscando afirmar una identidad y realizar acciones políticas significativas para capturar la atención y el apoyo de las masas trabajadoras.

En ese marco y por tal motivo la publicación figura como Órgano Oficial del Comité Ejecutivo del Partido Socialista de la Revolución Nacional. En el número de salida consignan en ese sentido: “Se han incorporado al Comité Ejecutivo Nacional de nuestro partido los compañeros Jorge Abelardo Ramos, J.E. Spilimbergo, S.F. Guerra Bossi y Enrique Rivera. Con el objeto de asumir la dirección de la prensa partidaria, expresada en la publicación de nuestro semanario Lucha Obrera, el Comité Ejecutivo Nacional designó a los compañeros Carlos María Bravo, Jorge Abelardo Ramos, Esteban Rey, Pedro Juliá y Enrique Rivera como integrantes de la Comisión de Prensa” (Lucha Obrera, 1, 10-11-1955: 2).[4]

El grupo promotor del periódico, a esta altura, está munido de una serie de ejes argumentales políticos e ideológicos a la vez que cuenta, como hemos consignado, con una experiencia editorial a sus espaldas. En el repertorio de ideas aparecen la valorización de las experiencias del yrigoyenismo y el peronismo; la crítica al radicalismo y sus claudicaciones, así como a los partidos tradicionales de la izquierda (“socialismo repettuno” y “comunismo codovillista”); la cuestión nacional como ordenadora del discurso; la crítica a los intelectuales de la elite y la colonización pedagógica; la necesidad de un partido autónomo; el latinoamericanismo, etcétera. En el plano simbólico aparecen hechos significativos a recuperar como es el 17 de octubre, y entre las figuras intelectuales la personalidad de Manuel Ugarte, “precursor” de sus posturas. En un plano más discreto y sin referencia explícita, aunque siempre presente en los análisis, aparecen los escritos latinoamericanos de Trotsky.

En el orden político buscan consolidar un partido autónomo para la clase obrera. Desde el primer número de Lucha Obrera será un tema recurrente, desarrollando notas y argumentos en ese sentido. Bajo la consigna ¡Forjemos el Partido Obrero! en la tapa se analiza la actuación reciente de la CGT –“Mediante la huelga general la Confederación General del Trabajo ha detenido en seco el curso victorioso de la Contrarrevolución”– y se reclama su defensa y la construcción de una herramienta política propia. Desde esa misma tapa, bajo el título “Sindicalismo y política”, el dirigente del PS-RN Enrique Dickmann desgrana argumentos distinguiendo autonomía y neutralidad obrera, para finalizar: “El pensamiento y la acción del Partido Socialista de la Revolución Nacional colaboran a que la clase obrera argentina se organice libre y democráticamente como productora, como consumidora y como contribuyente en el triple terreno gremial, cooperativo y político, para que sus conquistas sean duraderas y seguras; y su futura emancipación integral sea un hecho indiscutible nacional e internacionalmente”. En el interior del semanario anuncian que “Ya está en la calle nuestra herramienta política, el gran partido de la clase trabajadora argentina y latinoamericana”, para dar lugar a un reportaje al secretario general del PS-RN, Carlos María Bravo. En la página siguiente Saúl Hecker retoma la consigna “¡Forjemos el Partido Obrero!” en una nota, analizando la trayectoria de la clase obrera bajo el peronismo y enfatizando su policlasismo en las circunstancias del momento adverso que viven –retirada– y propone que “para pasar a la ofensiva, hay que formar el Partido Obrero”. Jorge Abelardo Ramos hace un “Balance histórico del peronismo: del bonapartismo a la restauración oligárquica” y concluye con la misma idea: “Toda la experiencia del peronismo indica que los obreros no pueden elevarse a la condición de clase para sí, consciente de sus intereses históricos, sin el precioso instrumento del partido. La CGT no puede llenar esa función. Si la década 1945-55 pasará a la historia del movimiento obrero como el período de la construcción de nuestros poderosos sindicatos de industria, la etapa que se abre deberá señalar la aparición del gran partido político de la clase trabajadora. No podemos ofrecer a los obreros avanzados una bandera más alta”. En un recuadro de contratapa vuelven sobre el tema, clamando “¡Por la unidad indestructible de la CGT!”. Para ello resultaría necesario “construir y consolidar el Partido Obrero independiente; las grandes batallas están contenidas en el porvenir”[5]. En estas intervenciones aparecen matices claros entre las enunciaciones de las figuras provenientes del viejo tronco socialista y los registros trotskistas.

En el número 2 (Lucha Obrera, 24-11-1955: 2), bajo la misma consigna “¡Forjemos el Partido Obrero!”, colocan una foto de Cavalieri y la bajada: “Habla nuestro secretario de organización”. En contratapa, Saúl Hecker escribe una nota titulada “Para luchar y triunfar, el proletariado debe crear su propio partido político. Clase, Partido, Dirección”. Aparece un recuadro llamando a la afiliación al PS-RN: “Constituya ahora mismo un Centro del socialismo revolucionario. Reúna cinco o más amigos, organice un Centro y comunique su constitución al Comité Ejecutivo del Partido Socialista de la Revolución Nacional”. Colocan la dirección de Libertad 445 para dirigir correspondencia.

En tapa del número 3 (Lucha Obrera, 1-12-1955) anuncian “Nuestra casa en Rivadavia 1188”: “El socialismo revolucionario invita a los obreros, estudiantes, hombres y mujeres antiimperialistas y antioligárquicos a concurrir a su sede e incorporarse a la lucha nacional por un gran partido de la clase trabajadora”. En el mismo número titulan “Ahora, construir el Partido Obrero”, una nota de Carlos María Bravo en la que consigna: “El Partido Obrero es una necesidad nacional, los ‘cabecitas’ también somos argentinos”. En la misma página 2 aparece un llamado en recuadro a la afiliación individual a través de una ficha para enviar a la nueva sede.

En el número 4, ante la disolución del Partido Peronista que reprueban, señalan que están equivocados quienes impulsan la medida pensando que la gente se afiliará a los partidos tradicionales. El PS-RN se constituye en heredero y continuador: “Por lo que respecta a la clase obrera, los hechos están mostrando de manera bien clara el camino que sigue: la afluencia constante de los trabajadores hacia nuestro Partido, las múltiples pruebas de adhesión que recibimos, señalan que la historia no ha de marchar para atrás. El proletariado habrá de inclinarse hacia el partido que reivindique y defienda las banderas del proceso revolucionario que se abre el 17 de octubre de 1945. El crecimiento de nuestro partido lo prueba”. En el Editorial anotan: “La Fábrica y el Partido baluartes de la Victoria”: “La clase obrera debe recuperar y recuperará sus sindicatos y su CGT pero la clase obrera, para esa tarea, y en esa tarea, creará fortificándolo día a día a su partido de clase, el Partido Socialista de la Revolución Nacional que preparará a su vez la reconquista del país de manos de la oligarquía y del imperialismo. Luchar desde la fábrica y desde el partido es la gran consigna central. Todo obrero sabrá cumplir, en este momento de la historia nacional, con su inaplazable deber de clase”.

La convocatoria a fortalecer el partido es reemplazada en los números siguientes por consignas orientadas a fijar la estrategia de resistencia obrera ante las embestidas del gobierno y el aumento de la represión: “Organizar el frente para la Revolución Nacional”, propone Rey (Lucha Obrera, 5, 22-12-1955: 1). “Conspiración y terrorismo: No. La lucha de masas es nuestro camino”, escribe ahora Hecker (Lucha Obrera, 7, 18-1-1956),[6] para pasar en la siguiente entrega a “Organizar la ofensiva del proletariado y las masas” (Lucha Obrera, 8, 25-1-1956: 3).[7] Recién en el número 8 se retoma la convocatoria a la afiliación en un recuadro de contratapa. Poco tiempo después el PS-RN será declarado ilegal.

“Accidentadas” salidas

El periódico Lucha Obrera buscaba ser una publicación semanal, aunque su salida tuvo un carácter más bien quincenal en la mayoría de sus números, atribuible a la persecución sufrida. Comenzó a publicarse el 10 de noviembre de 1955. Como consecuencia de su difusión, el segundo número es secuestrado[8] cuando busca salir el 17 de noviembre. Recién gana la luz con una reedición el 24 del mismo mes, con el título catástrofe en tapa: “Nos clausuraron”, y en recuadro colocan “Este es el número secuestrado por la Policía Especial la semana pasada. Lucha Obrera obtiene así, con esta clausura, su primera condecoración en el campo de la batalla antioligárquica y antiimperialista en curso. No tuvimos ni tiempo ni medios para componer otro periódico. El viejo plomo, cargado con las ideas que no pudieron ser silenciadas, nos sirve para esta aparición” (Lucha Obrera, 2, 24-11-1955: 1).

El número 4 subtitula “Edición demorada”, denunciando que en los talleres donde se imprimía Lucha Obrera, la Comisión Investigadora del Papel impuso censura previa (Lucha Obrera, 4, 15-12-1955). El número 6 se retrasa dos semanas porque el gobierno no le da papel (Lucha Obrera, 6, 3-1-1956). Tras la salida del número 7 es detenido el director (Lucha Obrera, 7, 18-1-1956). En el número 8 se denuncia la detención de Rey, juicios a dirigentes del PS-RN, detenciones y desapariciones de dirigentes gremiales (Lucha Obrera, 8, 25-1-1956).

El periódico, finalmente, es secuestrado y definitivamente clausurado (Carman, 2015: 421).

 

Formato y tirada

El semanario tiene cuatro páginas y es de tipo tabloide. En cada número lleva ilustraciones o fotos en su portada, aunque el espacio principal está dedicado a artículos extensos, que fijan posición sobre temas o cuestiones de coyuntura.

Por estimaciones realizadas conocemos el número de ejemplares de las publicaciones periódicas de la época. Resultaba habitual que los impulsores de los emprendimientos utilizaran la referencia a las tiradas como un elemento de propaganda y timbre de honor en las duras circunstancias en las que salían sus publicaciones. El caso de Lucha Obrera no es excepción: sus animadores afirmaban que el periódico llegó a una tirada de 120.000 ejemplares.

La impresión de la revista se hacía en “la imprenta Arauco, del chileno socialista Benavente y del argentino peronista Abeucci” (Converti, en Ribadero, 2012: 175). En el número 1 consignan “Impresiones Arauco. Perú 565. Buenos Aires”.

 

Colaboradores

Bajo la dirección formal de Esteban Rey, en la redacción de la publicación aparecen: Enrique Dickmann, Jorge Abelardo Ramos, Carlos María Bravo, Saúl Hecker, Jorge Enea Spilimbergo, Angel Perelman, Elías Castelnuovo, Oriente Cavalieri, Ernesto Ceballos, Dionisio Losada, César Malla y Hugo Kiernan.

Resulta interesante ver un nuevo reagrupamiento en torno a Lucha Obrera de figuras que habían tenido intensas polémicas poco antes del golpe militar. Ahora conocemos con más detalle los cruces en el seno del Centro Manuel Ugarte de Capital Federal entre las fracciones de Rivera, Sylverster y Etkin con Ramos. El enfrentamiento se da a través de notas acusando a Ramos de colaboracionista con el peronismo por sus artículos periodísticos, de la propuesta de cambio de nombre del Centro por el de José Ingenieros para evitar la identificación con el catolicismo en medio del conflicto con la Iglesia por las convicciones de Ugarte, y por la difusión de los Cuadernos de Indoamérica, publicados por Rivera en representación de Sylverster, Etkin y Narvaja, sumamente críticos de las ideas de Ramos y en menor medida de Prelooker (Ribadero, 2017: 161-165). El conocimiento por parte de Ramos y Spilimbergo del escrito motiva la expulsión de Rivera, Etkin y Sylverster del Centro Manuel Ugarte entre junio y julio de 1955 (Ribadero, 2017: 168).

Quedan excluidos del esquema los núcleos vinculados a Nahuel Moreno de la Federación Bonaerense que publican el periódico La Verdad, que también habían integrado el PS-RN y se encontraban en competencia intelectual y política con las fracciones de Narvaja, Ramos y Rey (Tarcus, 2008: 440).

 

Titulares y temas

La publicación nace con el siguiente titular: “¡Abajo el Plan Prebisch! La oligarquía y el imperialismo no ganarán la última batalla”, inaugurando una línea temática que se hará presente en las entregas sucesivas. El titular viene acompañado de una ilustración en la que un burgués estruja con sus brazos (“desocupación” y “costo de vida”) a un trabajador. En la parte superior de la tapa aparece una foto de Prebisch y la leyenda “El aprendiz de brujo”.

El número 2 reza: “Frente obrero contra la reacción oligárquico-imperialista”. La ilustración de tapa indica: “Todos somos iguales en el Sacrificio, dice Prebisch. Pero algunos son más iguales que los demás”. Al pie, la siguiente leyenda: “Esta es la materialización de la frase del informe Prebisch por la que se anuncia ‘igualdad de sacrificios’ para pagar los platos que el imperialismo y los capitalistas nacionales rompieron en el país. El plan dice la verdad: habrá iguales sacrificios: para los capitalistas y los imperialistas, el sacrificio de amontonar millones; para los trabajadores y el pueblo de la República el de juntar hambre y desesperación”. En el interior aparece una bajada que dice “Las vacas del Plan Prebisch nos encadenan a Londres y Washington”.

En el número 3 Jorge E. Spilimbergo escribe la nota titulada “Prebisch, el hombre de la década infame, estrangula con su plan al pueblo argentino”, y en contratapa aparece una ilustración con la leyenda “Prebisch nos lleva al cuadro de la Alemania de 1923”. En el número 4 aparece otra nota sobre el mismo eje: “Las inversiones imperialistas empobrecen a los pueblos pero son fuente de riqueza para los profetas del hambre. Míster Prebisch oculta este hecho a la República”. En el número 6, nuevamente Spilimbergo escribe: “El Plan Prebisch nos suelda a la estrategia norteamericana”. En el número 7 titulan “Crisis que engorda a los ricos”, en otra nota encaminada a criticar a Prebisch. En tapa del número 8, en un recuadro, colocan: “Che Prebisch: Me afanaron, / vos, la viuda y el guerrero / lo que me costó diez años / de paciencia y de yugar” (del tango Chorra).

En el número 3 inauguran otro eje temático, preguntándose: “¿Qué quiere el gobierno? ¿Imponer la democracia por medio de la dictadura?”. Y en el siguiente: “¿Hasta cuándo tendremos que soportar la ‘libertad de prensa’?”. En el número 6 señalan: “Con la violencia no aplastarán la combatividad de los obreros”. En el número 7 titulan “La libertad en Ushuaia”, haciendo referencia al penal reabierto por la “Revolución Libertadora”, y en el número 8 en tapa titulan un recuadro: “La cárcel: último refugio para los hombres libres”.

El número 5 consigna: “Organizar el Frente de la Revolución Nacional”, desplazando el eje de la estrategia de la consolidación del partido de la clase obrera a un planteo más amplio para contrarrestar las intervenciones crecientes del gobierno militar.

El número 6 es un homenaje a Enrique Dickmann ante su muerte, incluyendo la convocatoria a un funeral cívico, que luego debe suspenderse aludiendo razones organizativas.

El número 8, en lo que parece un ataque desesperado, consigna: “La oligarquía, ladrona de tierras, pretende ahora enseñar ‘moral’”. El artículo que desarrolla la cuestión incluye fotos de Yrigoyen (“también a él lo acusaron de corrupción”) y de Perón (“otra víctima de la ‘moral’ oligárquica”).

Otro eje temático en el semanario es el referido a la “libertad de prensa”. Aparece bajo distintos registros. El primero refiere a las dificultades en la propia salida de la publicación que ya hemos reseñado. Un segundo plano refiere a la crítica al gobierno por la devolución de La Prensa a la familia Gainza Paz (“‘La libertad bien entendida empieza por casa’, dice la oligarquía y da el zarpazo a La Prensa”, Lucha Obrera, 3, 1-12-1955: 3). Un tercer campo se vincula a la denuncia de los atropellos sufridos por otros medios: “El Líder y El 45 y otras publicaciones democráticas han sido silenciadas por los carceleros de la ‘liberación’”.[9] Un cuarto campo es el referido a las restricciones para el acceso al papel.[10] Por último, para garantizar la libertad de prensa se proponen convertir el semanario Lucha obrera en diario, para lo que necesitan dos millones de pesos, ya que no cuentan con capital suficiente para ese objetivo y comienzan una campaña pública desde el número 7. En el número 8 recuadran: “¡Dos millones de pesos por Lucha Obrera Diario!”.

 

Intervenciones

Esteban Rey escribe, además de los editoriales sin firma, una serie de entregas que hace propias, consignando su nombre y apellido. En la primera entrega saca “Uruguayos de la política argentina”,[11] con una réplica a los “socialistas” que lo acusan de un negociado en una venta de durmientes para el ferrocarril. Para él son “uruguayos de la política argentina”, “exiliados de los grandes problemas nacionales” que son “repudiados por la clase trabajadora, consuelan su soledad en la amistosa convivencia con la oligarquía y el imperialismo”. En el número 2 firma la bajada de tapa del título principal: “Frente obrero contra la reacción oligárquico-imperialista”. En el número 4 denuncia que “La comisión investigadora del papel nos impone una virtual censura previa”. En el número 6 señala que “El ministro de Trabajo promete división y desocupación obrera”. En el número 7, bajo la sección “Temas polémicos”, escribe una nota sobre “Peronismo vs. Antiperonismo”.

Desde la primera entrega aparece la escritura de Jorge Abelardo Ramos. En el número 1: “Balance histórico del peronismo: del Bonapartismo a la Restauración Oligárquica. Se levantan de su tumba los espectros de la Década Infame”. En la segunda entrega escribe “Las tendencias políticas del Ejército y la crisis actual”. En el número 3 titula: “Una nueva generación entra en escena”. En el cuarto número escribe “El cerco se cierra. La oligarquía monta su máquina”. En el número 5 reproduce la intervención en “El Líder: Industrialización o coloniaje. Revolución y contrarrevolución en la Argentina”. “El socialismo revolucionario, ¿es divisionista en el Movimiento Nacional?”, se pregunta en la sexta entrega. En el último número publica “Mitre, el prócer de la oligarquía vendepatria”.[12]

En el cuerpo del texto hemos destacado las notas de Saúl Hecker referidas a la organización del partido y las de Spilimbergo referidas al Plan Prebisch. Este último escribe, también, “El 17 de octubre de 1945 obtuvo el proletariado su primer gran victoria sobre el imperialismo en América Latina” (en el número 1); “Qué fue el 17 de octubre” (número 2); “Los comunistas que pactaron con Braden ahora copan sindicatos al servicio de la reacción oligárquica” (4); “Cortinas de humo para engañar al proletariado” (6); “La calumnia infamante se esgrime ahora como pretexto para reprimir” (7); “Revolución y contrarrevolución en América Latina” (8), bajo la pregunta “¿Cómo terminar con el ciclo de las dictaduras oligárquicas?”.

Aparecen otras intervenciones menos regulares. Ángel Perelman escribe “Los profesionales de la traición” (1) y “Los pistoleros de la COASI (2), dando cuenta de las intervenciones a sindicatos por parte de sectores socialistas y concentrando la crítica en Pérez Leiros. Ernesto Ceballos inaugura la sección “Temas polémicos” con la necesidad de “Revaluar la Historia Argentina escrita por la oligarquía” (2).El trabajador metalúrgico Jorge Carpio, cercano a Ramos para ese momento, escribe una nota titulada “El Ministro de Trabajo contra la clase obrera. Los obreros mantendrán a sus delegados de fábrica” (3). En el número 7 Dionisio Losada sigue con “Los profesionales de la traición”, esbozada ya por Perelman, orientando la crítica a la actuación de socialistas y comunistas.

 

Castelnuovo resucita la sección “Caña fistula”

Una sección con prosa de combate aparece en un par de números de la publicación. En una entrega va sin firma y en la segunda utiliza el seudónimo Helio. Deducimos que el escritor Elías Castelnuovo[13] colabora con Lucha Obrera en una sección que recupera el nombre utilizado en Claridad en la década del treinta: “Caña Fistula”.[14] La primera está dedicada a la corrupción gubernamental bajo el peronismo: “Lo que está ocurriendo con los ladrones en este instante es una cosa bárbara. Todos, al parecen, eran. Ninguno es. La revolución llamada ‘liberadora’ tuvo la virtud de dividir en dos grupos a la familia argentina. Los benditos y los malditos. Los que pedían limosna para el santo y los que se alzaban con el santo y la limosna. Liberó al paraíso que gemía bajo la bota del infierno”. Sigue luego: “Otro rotativo ‘panqueque’ acusa al ex presidente de la República de haber ‘robado 392 motonetas’ y dice que la ‘residencia presidencial era un reducidero’. Si seguimos así, un día de estos Inglaterra se presentará a los tribunales de justicia alegando que a ella ‘le robaron los ferrocarriles’”. Y agrega: “Atrás se presentará luego Norte América –otro ‘robado’– y Otto Bemberg y Dodero y Bunge y Born y toda la pandilla internacional de gente honesta, a la cual se la ‘despojó’ de sus bienes tan limpiamente elaborados a expensas del hambre y de la miseria del ‘aluvión zoológico’. En el exterior, seguramente, al leer nuestros diarios ahora –‘la voz de la libertad’– habrán llegado a la conclusión lógica que en ninguna parte de la tierra hay ni hubo tantos ladrones como en la Argentina. En efecto: el ex presidente era un ladrón de siete suelas que robaba hasta rodados; el vicepresidente era otro ladrón de María Santísima que llegó a robar morfina; los ministros ladrones de caminos y de balnearios; los senadores y diputados ladrones de iglesias y traidores a la patria… Sí, además, se considera que todos estos ladrones fueron elegidos por el voto de la mayoría absoluta del pueblo argentino, no podemos hacernos mayores ilusiones si pensamos que esto se arregla llamando a elecciones. Los ladrones están en mayoría y ganarían las elecciones por una ventaja que llenaría de rubor a la calle Santa Fe, a la calle Florida y a la ruleta de Mar del Plata. Supongamos, que, efectivamente, el peronismo produjo más ladrones que los otros. Pero, ¿es que nunca hubo ladrones dentro y fuera del presupuesto en la Argentina? ¿Es que los ladrones aguardaron pacientemente a que viniese Perón al poder para ponerse recién a robar? ¿Es que antes de ahora todos vivían en olor de santidad? ¿Tampoco la coima se conocía anteriormente? ¿La inventó Visca? ¿Y el enriquecimiento ilícito era conocido? ¿Lo descubrió Aloé o Nicolini? Aparte de que dentro del sistema capitalista, ¿existe alguna manera lícita de enriquecerse? ¿Acaso la propiedad privada, sobre cuyos sillares descansa, no es ya de por sí y en sí un robo? ¿Es que se puede enriquecer una persona sin explotar a otra? ¿Y entonces? ¿O es que se presentó de repente otro ejemplar único de ladrón: el ladrón honrado?”.

Luego orienta la argumentación hacia el gobierno: “Y mientras la población desprevenida vive pendiente de todos estos robos, ciertos o fraguados, el señor Prebisch nos está preparando una trampa de números, donde, partiendo de la base de que ‘el país está fundido’, nos va a fundir a todos. Los únicos que lograrán salvarse del naufragio serán los ingleses. Y con los millones que desaparecerán en esta maniobra se podrían comprar algo más que el juego de platos de Pettinato y que las 392 motonetas del magistrado ausente”. Y remata la columna de esta manera: “El hombre de la masa, del ‘aluvión zoológico’, naturalmente piensa: si se robó tanto y al mismo tiempo se pudo hacer tanto –82 mil obras públicas, 40 mil plantas industriales, 120 mil créditos, si repartió tantos juguetes, pan dulce, sidra, remedios, automóviles, casas–, si ese gobierno de ladrones además de robar tiró la plata a la marchanta, lo que se dice la casa por la ventana, los otros gobiernos que lo precedieron, que no dieron nada, absolutamente nada, ¿cuánto robaron entonces? ¿Y cómo no los enjuiciaron? ¡Esos sí que eran ladrones finos, químicamente puros, ladrones de antología! No ladrones vulgares y silvestres de platos y motonetas. Ladrones geniales. No robaban cosas chicas. Robaban cosas grandes. Bancos, puertos, corporaciones de transporte. Y no robaban el Río de la Plata porque no podían transportarlo al extranjero” (Lucha Obrera, 1, 10-11-1955: 3).

En la segunda entrega trabaja la “resistencia silenciosa” de los intelectuales en tiempos de Perón: “Algún día se escribirá la historia del papel que jugó la inteligencia ilustrada en los recientes acontecimientos que conmovieron al país y que estuvieron a punto de terminar con el bombardeo de Buenos Aires. Documentos no faltan. Fotografías tampoco. Alfredo L. Palacios, por ejemplo, se sacó un retrato histórico, sobre un barco de guerra, bajo la protección simbólica de los tremendos cañones que apuntaban al cielo. Otro socialista conocido, asimismo, fue sorprendido por un fotógrafo en momentos que le estrechaba su diestra a un renombrado prelado de la iglesia católica, apostólica, romana. Cambia la Casa Rosada y la Casa del Pueblo cambia, evidentemente. Carlos Marx no previó esto. Los escritores, a su vez, tomaron el mismo camino de Damasco, Ford a bigote. Después de estar durante diez años en silencio, en una actitud más que de resistencia pasiva, de resistencia muda, de sarcófago o de cámara frigorífica, recuperaron nuevamente el habla. Y lo primero que hicieron como buenos patriotas y ‘fieles difuntos’ fue entrevistarse con el vencedor del ex. Lo que dijeron allí quedó impreso en un disco como la apostasía de Teisaire y el vómito negro de Waserman, el verdugo de la sección especial. Córdoba Iturburu, autor de La Cucaracha y redactor del Clarín, aprovechó la cercanía oficial para proclamar al presidente interino de la fórmula triunfante como ‘el primer crítico literario de la nación’. Jorge Luis Borges, el Bibliotecario de Alejandría, autor de unos versos famosos que se intitulan: ‘Facundo Quiroga va al muere en coche’, proclamó por su parte al flamante mandatario: ‘campeón de la criolledad’. José Luis Lanuza, sobrino de Alfredo L. Palacios, mitad uruguayo mitad argentino, otro tipo de merengue o de panqueque, especialista en historia griega, lo comparó a una serie de dioses y semidioses de la antigüedad helénica. Pero el que estuvo impagable fue Arturo Capdevila. Le propinó al magistrado tales alabanzas que el hombre –modesto por naturaleza– se puso colorado. Bien es que el fuerte de Arturo Capdevila reside justamente en el ditirambo. ¿A quién no alabó –muerto o vivo, gangrenado o pestilente– este poeta palaciego? Hasta exaltó en Esto es la servidumbre de la sirvienta del socialista de los cañones. Es tan fino, tan untuoso, tan gelatinoso, tan almibarado que cuando era joven le llamaban ‘El Pibe Vaselina’ y ahora que es viejo le llaman ‘La Quinta Esencia del Panegírico en Polvo’. No es que se salió de las casillas, entonces. Siguió con las mismas casillas de siempre, donde siempre dan algo. Los intelectuales de la ‘resistencia muda’, asimismo, explicaron al general, con lujo de detalles, cómo se las arreglaron ‘durante esa edad media de la tiranía’ para no romper su riguroso silencio. Hablaban por dentro. Se callaban la boca por fuera, pero en el trasfondo de su conciencia gritaban furiosamente. Alguno, incluso, como el de La Cucaracha, que se hallaba ‘a la fuerza’ en la redacción de un diario controlado por ‘el dictador’, exaltaba al régimen depuesto con la pluma, mas conservando en el pecho ‘el aliento inmortal de la libertad’ y ‘la fe inquebrantable’ en las ametralladoras. Escribían, pero renegaban en secreto de lo que escribían, aunque todos los primeros de mes cobraban religiosamente sus escritos. Y así como algunos literatos aprovechados y venales ponen precio a sus discursos en favor de una causa, ellos pusieron precio a su silencio. Se hicieron pagar con réditos su mudez. Jorge Luis Borges fue nombrado profesor sin ser profesor de Filosofía y Letras y director de la Biblioteca Nacional. Vicente Barbieri, director de El Hogar. Victoria Ocampo, embajadora en la India. Los demás se conformaron con un consulado o con una intervención como los de ‘Ascua’. Lo curioso es que cada vez que los de la ‘resistencia paralítica’ se referían a los escritores que acompañaban la revolución nacional decían a voz en cuello que ‘eran una manga de acomodados’, como si ellos hubiesen sido enemigos a muerte del ‘acomodo’. Los que dieron la nota más alta, sin embargo, no fueron los literatos. Fueron los periodistas. En La Plata, por ejemplo, se intervinieron simultáneamente dos cadenas compuestas por siete diarios y ciento veinte redactores. Pues bien, de los ciento veinte escribas no renunció ninguno. Ni siquiera el director. Se quedaron todos como un solo hombre al pie de la linotipo. En el breve espacio de veinticuatro horas, dando pruebas de una agilidad mental extraordinaria, cambiaron radicalmente de opinión política, de moral cívica, de concepto familiar y hasta de cara. El interventor les dijo: ‘Aquí no ha pasado nada: hay que dar marcha atrás’, y ellos empezaron a cinchar al revés y a escupir tina, diciendo todo lo contrario de lo que habían dicho durante diez largos años. Primero decían que Aloé era un genio. Ahora dicen, tranquilamente, que es un caballo. Y son estos, todos estos que escribieron antes en favor del régimen depuesto y ahora escriben en contra, estos, precisamente, los que más hablan de ‘putrefacción’. Cuando todavía gobernaba el país el general exilado, nosotros, refiriéndonos a la gente de letras, dijimos, descontentos de su conducta, que ‘algo estaba podrido en Dinamarca’. Ahora que ya no gobierna más él, podemos decir que estábamos equivocados. No era solamente ‘algo’ lo que estaba en descomposición. Todo estaba podrido en Dinamarca”. Firma: Helio.

 

El libro de la semana

A partir del Número 3 comienzan a realizarse reseñas de libros. En esa oportunidad toman el trabajo El radicalismo de Gabriel del Mazo, publicado por la editorial Raigal, orientada por Antonio Sobral y perteneciente a la intransigencia radical. En la entrega del número 5 Hugo Kiernan reseña el libro de Selser titulado Sandino, general de hombres libres (“El libro de la semana”, Kiernan, Lucha Obrera, 6, 3-1-1956: 4). En la entrega correspondiente al número 8 reseñan elogiosamente el folleto en “edición humilde y semiclandestina” de Jauretche titulado El Plan Prebisch.

 

Algunos envíos doctrinarios

A partir del número 4 se proponen sacar una sección de “Clásicos del socialismo revolucionario”. Comienzan con la reproducción de los fragmentos de Carlos Marx sobre Irlanda, graficando la relación metrópoli-colonia. En el número 6 en la sección de Clásicos, bajo el título “El Estado y la lucha de clases”, reproducen fragmentos del Anti-Dühring de Federico Engels, “gran amigo y colaborador de Carlos Marx”.

 

Tribuna libre

Desde el primer número en contratapa aparece una sección que recibe aportes de distinto tipo. En la primera entrega figura la nota aludida de Rey sobre “Uruguayos en la política argentina”. En la segunda entrega reciben un comunicado de la Juventud Universitaria peronista.[15] Dice así: “La Universidad que cayó en 1945 con el triunfo de la Revolución Nacional, vivió al igual que la clase dominante de la que dependía, mutilada del país y prosternada ante Europa. La historia de esa Universidad es por eso la historia de nuestra oligarquía. De la misma oligarquía que encadenada al imperialismo desarmó a la inteligencia argentina, tornó inocuo el impulso originario, popular y latinoamericano de la Reforma del 18, y cuyo liberalismo, abstracto en la forma y reaccionario en los hechos, acuñó la fórmula de su supervivencia histórica con la entrega del país mientras la universidad autónoma, libre y cómplice callaba. La Revolución Nacional, al margen de la incomprensión de sectores estudiantiles sin clara conciencia de sus objetivos políticos, concretó los ideales reformistas al abrir al pueblo la Cultura mediante la gratuidad de la enseñanza, los comedores estudiantiles y organismos afines, los apuntes gratuitos, los exámenes mensuales y la abolición de toda discriminación económica, racial o religiosa. La Revolución Nacional convirtió la Cultura en un derecho. Y si esa universidad, a pesar de los inmensos recursos con que el Estado la dotó, tuvo defectos, por ser propios de las contradicciones de todo proceso revolucionario, no contrarrestan en conjunto las conquistas logradas, ni la orientación técnica progresista de sus facultades al servicio del creciente desarrollo del país, todo ello enmarcado en la reafirmación regional, nacional y continental de nuestra Cultura y en el esclarecimiento fraternal y revolucionario de un común destino histórico frente a los demás pueblos de América Latina. Se explica así que la palabra ‘antiimperialismo’, prohibida en los claustros de la antigua universidad colonialista, se convirtiese en la premisa de una acción libertadora, cuya semilla, mal que les pese a los enemigos de adentro y de afuera, ha prendido en millares de estudiantes argentinos y latinoamericanos. Los errores cometidos no invalidan la verdad de que esa universidad tuvo fe en la Argentina. Las medianías que ocuparon cátedras no fueron peores que las serviles nulidades de antaño. Pero en cambio, fueron muchos los profesores competentes y patriotas que sirvieron al país y no a Braden o Inglaterra. La universidad repudiada por el pueblo argentino en 1945 retorna. Pero la conciencia histórica de la nacionalidad fortalecida en los últimos diez años es indestructible y, uniendo a estudiantes y obreros bajo de la soberanía nacional amenazada, se presta a la lucha nacional liberadora en todos los ámbitos de la Nación Argentina, ‘justa, libre, soberana’”. Firma: Comando Nacional de la Juventud Peronista Universitaria.

En el número 3 aparece una “Solicitada” de Elsa Chamorro Alamán, secretaria general de Inspecciones del Partido Peronista Femenino a cargo del Consejo Superior Partidario. En el número 4 dan lugar a parte de las “centenares de cartas” que reciben. En el número 6 retoma el hilo la doctora Alamán: “Las peronistas no se consideran disueltas”, en una “carta a las mujeres de todo el país”. En el último número aparece una “Carta abierta a las Fuerzas Armadas de la Nación” de “una ciudadana”, otra sobre “Amigos y enemigos de la clase trabajadora”, y una última denunciando la acomodaticia posición de ciertos “compañeros” que pasan a colaborar con los “libertadores”, a modo de ilustración de distintas problemáticas que interesa subrayar a los editores del semanario.

 

Actuación del Partido Socialista de la Revolución Nacional

Muchos de los elementos que aparecen denunciados en las páginas de Lucha Obrera forman parte de la agenda política del PS-RN. El Partido intenta infructuosamente una entrevista con las autoridades del Ministerio del Interior para plantear las situaciones generadas con su periódico (Lucha Obrera, 4, 15-12-1955: 1). Tramita esa audiencia desde la salida misma del proyectado semanario. Ante la cancelación de la audiencia ministerial y el avance de medidas del gobierno, el Comité Ejecutivo hace pública una Declaración. Comienza repudiando la cancelación del Partido Peronista Masculino y del Femenino: “1) Que el Partido Socialista de la Revolución Nacional formula su más enérgica protesta por la disolución del Partido Peronista masculino y femenino, estimándola una medida de franco carácter antidemocrático. Los partidos políticos en la democracia no pueden ser castigados por los gobiernos, sino por los pueblos. Es al pueblo a quien toca sancionar o consagrar. Si un partido no representa los intereses del país, o se ha colocado frente a la voluntad del pueblo, sufrirá en las urnas la derrota o el repudio. Pero no son los gobiernos los encargados de substituir al pueblo, al menos en los regímenes democráticos, en esta función”.

Sigue rechazando la entrega de La Prensa a la familia Gainza Paz: “2) Que expresa su más enérgica protesta por la devolución de La Prensa a sus ‘antiguos dueños’. La libertad de prensa no se beneficia con ello, sino tan solo el patrimonio del expropietario. No por asegurar la ‘propiedad de la prensa’ se consigue la ‘libertad de prensa’. Generalmente el régimen de propietarios privados de los diarios ha conducido a una prensa sometida al control de los imperialistas y de los grandes explotadores nacionales. Tal el caso de La Prensa, antigua agente de intereses marcadamente antinacionales y antiobreros. Tal será el caso de La Prensa en el futuro”.

Cuestionan las restricciones a medios de prensa gráfica opositores: “3) Que, asimismo, formula su más enérgica protesta por la intervención decretada contra El Líder y De Frente para quienes solicitan la inmediata liberación de toda injerencia oficial”.

Critican las medidas impulsadas por Prebisch: “4) Que formula su más enérgica protesta por la aplicación del llamado Plan Prebisch, que implicará, como ya sucediera en Chile y Perú, la pauperización y la desocupación de las masas, la liquidación del proceso de industrialización, la inflación creciente y la supeditación de la economía nacional a las presiones, maniobras y penetraciones de los capitales imperialistas extranjeros”.

Se solidarizan con sindicatos y CGT: “5) Que, haciéndose eco de las aspiraciones más sentidas por los trabajadores, solicita el cese inmediato de las intervenciones que pesan sobre la CGT y los sindicatos y la inmediata convocatoria a elecciones sindicales a los efectos de que, democráticamente, los obreros puedan elegir a sus delegados y dirigentes sindicales, y se dé fin a la situación actual en que son los patrones, en los hechos y por decisión oficial, los que los eligen”.

Por último, piden el cierre de las comisiones investigadoras y la liberación de los presos políticos: “Que solicita la disolución de las Comisiones Especiales Investigadoras, el traslado de las denuncias y actuaciones a la justicia, y la inmediata libertad de todos los presos políticos”.

Poco tiempo después, en el mismo mes de diciembre, en las duras condiciones denunciadas, el PS-RN convoca a un congreso que se desarrolla en Córdoba en la clandestinidad. Enrique Fernández (Carbajal) presenta un memorial en el plenario: “El pasado ha muerto irremediablemente… ¿Quiere decir esto que el peronismo está muerto para la vida política argentina, como dicen los de la revolución usurpadora? De ninguna manera. No hay nada más viviente a todo lo largo y ancho del país que el peronismo. Lo que no puede volver es el peronismo de la década que hemos pasado”. Y a continuación afirma: “Pero en esa década el país se ha transformado, el peronismo ha levantado banderas que permanecen en gran parte incumplidas pero que son inobjetables y que tienen que ser enarboladas por la clase obrera. En primer término, la Constitución de 1949, la Constitución Justicialista, cuyos principios deben ser los primeros que como reivindicaciones transitorias deben ser enarboladas por la clase obrera en esta hora histórica. Igualmente, los postulados del Segundo Plan Quinquenal, igual que todas las leyes obreras que en parte, en gran parte, han sido cumplidas, así como las Cajas de Previsión que están en pleno funcionamiento y a las que la revolución usurpadora no se atreverá a atacar. Pero debemos distinguir aquello que corresponde a la estructura económica del país, aquello que corresponde a la superestructura política y social, de aquello que se refiere a lo específicamente político, a los hombres y organizaciones militantes de la nueva etapa revolucionaria o de luchas revolucionarias que se abren en el país”. Sostiene luego: “El socialismo revolucionario debe someter a una crítica implacable todos los elementos ideológicos que provienen del peronismo, pero debe alejarse de toda pedantería y de todo dogmatismo socialista. Debe tener en cuenta que todos los elementos ideológicos que movilizó el general Perón, con una extraordinaria conciencia de la capacidad ideológica del pueblo, eran elementos ideológicos primitivos que, al igual que todos los grandes jefes de pueblos oprimidos, supo llevar hasta el último rincón de la república. Por eso es que lejos de plegarnos a la crítica de los elementos cipayos, que expresan su odio y su resentimiento a la revolución nacional con burlas fáciles a los elementos ideológicos, debemos conservarlos y acentuarlos en la medida que tengan todavía valor. Dejemos para los sabios de gabinete que vencen la resistencia del papel y no para nosotros, políticos prácticos, las burlas y sus concepciones ‘matemáticas’ de la historia” (Galasso, 1983: 86). Busca ampliar las bases de la organización con un sistema de alianzas: “Tendemos la mano a las fuerzas sinceramente antiimperialistas que luchan en este momento en contra de la reacción entronizada en el poder. El lugar que en el proceso hemos de ocupar ellos y nosotros, el término y el resultado de la lucha, nadie lo sabe por anticipado. Depende, como decíamos, de nuestra capacidad, del factor consciente, del factor subjetivo, del Partido. Y depende también de la capacidad de ellos. Trataremos de que la clase obrera cumpla un papel hegemónico en el proceso revolucionario. Hasta ahora se ha repetido muchas veces: es la columna vertebral de la revolución. Queremos también que sea el cerebro de la revolución” (Galasso, 1983: 86).

Al interior de las fuerzas del PS-RN critica dos posiciones. Por un lado la encarnada por Nahuel Moreno: “Estos consideran que, por razones tácticas, la vanguardia debe estar donde están las masas, pero no se preguntan por qué las masas están precisamente allí. Son oportunistas y piensan que llegado el momento podrán dar ‘el salto’ para convertirse en héroes de la izquierda cipaya”. Luego afirma: “Integramos el proceso de Revolución Nacional no por razones tácticas, sino estratégicas. La línea estratégica fundamental de la clase obrera en un país atrasado, como el nuestro, la conduce a ligarse en alianza con distintos elementos que representan a la burguesía nacional o a los elementos de la pequeña burguesía por ella influida, alianzas que tienen distinto grado de intensidad… Integrar con la burguesía un frente de lucha no significa de ninguna manera subordinarse a ellos, ni significa tampoco que se trate de una ‘avivada’ de nuestra parte, que queramos engañar a la burguesía o a los partidos de la clase media. No. Se trata de una comunidad de intereses circunstanciales. El predominio, la hegemonía, el desarrollo de las fuerzas en el caso del frente nacional revolucionario se hará teniendo en cuenta una serie de condiciones externas algunas y otras subjetivas, como la propia capacidad de la vanguardia revolucionaria de ubicarse, de conocer el proceso que se vive, de seguirlo paso a paso y de dar la salida revolucionaria conveniente, como así también de la clarividencia de las fuerzas que representan a las otras clases componentes de este frente. ‘Marchar separados, golpear juntos’, tal es la fórmula inconmovible sentada ya hace muchos años. Debemos integrar el proceso del frente único” (Galasso, 1981: 81).

Por otro lado objeta a otra ala del partido: “Esta fracción considera que la permanencia del partido en el frente con el peronismo es meramente circunstancial. Considera que el Partido Socialista de la RN es una especie de ‘adorno’ ideológico, de agente de captación para fuerzas de izquierdas…”. Agrega más tarde, refiriéndose al mismo sector: “Son orgánicamente incapaces de encarar el proceso de la construcción de un partido independiente. Tienden a ser un apéndice ideológico del peronismo. Algún brillante escritor o periodista, algún brillante orador, seguido de un núcleo de admiradores que aspiran a parecérsele, con un periódico bien escrito, es todo lo que buscan. La relación que existe entre la forma de manifestación externa de un partido y su propia fortaleza interior, les es enteramente desconocida. Viven haciendo piruetas en la cuerda floja. No cuentan con ningún apoyo. Confían en milagros y el milagro llega en forma de capitulación ante las fuerzas que están arriba” (Galasso, 1981: 82). Se refiere a las posiciones ramistas.

 

Últimos pasos

En la última entrega, estando la CGT intervenida, el Partido Peronista ilegalizado y varios medios de prensa opositora clausurados, el semanario Lucha Obrera prosigue su camino como si las condiciones represivas no le alcanzaran: continúa con la campaña de suscripción al periódico, relanza la campaña de afiliación y lanza un Curso de Educación Política en el que invita a la juventud a participar. Desde el número 7 está detenido el director Esteban Rey. Lo capturan en el norte argentino –víctima de la oligarquía azucarera a la que siempre combatió, dice Lucha Obrera– y es trasladado a la Penitenciaría de Las Heras en Capital Federal.

El semanario es clausurado al salir su número 8. En marzo el Partido Socialista de la Revolución Nacional es disuelto.[16] Se cierra así esta experiencia política y periodística. Muchos de sus tópicos, elementos y prácticas serán retomados en las décadas siguientes por quienes formaron parte del semanario y sus seguidores.

Lucha Obrera será el título que llevará el semanario que en nombre del Partido Socialista de la Izquierda Nacional será dirigido por Ernesto Laclau desde el año 1964. Sus páginas acompañaron en situación y destino al de la prensa peronista durante la primera etapa de la “Revolución Libertadora”. La innovación ideológica de los planteos al interior de la izquierda argentina, como se ha visto, corren el riesgo de eclipsarse, solo para la historia, en los destellos de la prosa de Ramos, Spilimbergo y Hecker, o en la cruda evolución de Rey, pero no dejaron de expresar entonces, con prístina claridad, la posibilidad –obligada o no– de una relación productiva entre izquierda y peronismo en aquellos años cruciales del pasado nacional.

 

Bibliografía

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[1] “El llamado de Perón a la izquierda y la búsqueda casi angustiosa de apoyos en este sector, evidenciaba la quiebra del peronismo como instrumento político, su incapacidad para afrontar las exigencias de la lucha nacional a la hora de crisis y la necesidad de dotar al proceso de la revolución de un arma política adecuada con una ideología socialista. Es decir, el proceso, que en 1945 había tomado por un camino de emergencia, retomaba o por lo menos trataba de encontrar su rumbo originario” (Rivera, 1971).

[2] Para un análisis de esta recuperación puede verse Maíz (sf).

[3] “Esta editorial estuvo financiada y dirigida por intelectuales y militantes trotskistas como Aurelio Narvaja, Enrique Rivera, Jorge Abelardo Ramos, Carlos Etkin, Hugo Sylverster y Jorge Enea Spilimbergo. A lo largo de sus años de vida, la editorial logró publicar varios títulos y autores asociados al marxismo pero también a la tradición latinoamericanista. Al lado de las obras de Marx, Lenin y Trotsky, Indoamérica ofrecía libros de Víctor Haya de la Torre, Ezequiel Ramírez Novoa, Juan José Arévalo y Manuel Ugarte. Asimismo, su catálogo contemplaba temas como la cuestión judía en América Latina, la relación entre literatura y sociedad y el papel del arte en los procesos revolucionarios. El rol de editor estuvo a cargo de Jorge Abelardo Ramos quien, gracias a sus conocimientos forjados en el mundo del libro y la actividad editorial durante la década del cuarenta, supo cumplir con las demandas que acarrea dicho lugar” (Ribadero, 2016).

[4] La incorporación de Ramos, además de sus dotes en la escritura y la edición, puede obedecer a que llevara la propuesta al PS-RN de sacar la publicación con los fondos obtenidos antes del golpe militar en una audiencia con el Ministro del Interior Oscar Albrieu, en la que había solicitado apoyo para salir con un medio gráfico en defensa del peronismo gobernante.

[5] “La clase trabajadora y la Revolución Nacional sufrieron un contraste, pero no están vencidas. ¡Por la unidad indestructible de la CGT!” (Lucha Obrera, 1, 10-11-1955: 4).

[6] En ese mismo número denuncian: “Tenemos ya nuestra Siberia los argentinos por la cárcel de Ushuaia”; “Gendarmes armados en la Unión Obrera Metalúrgica”; “Detenciones de militantes del partido en Tucumán”. Rey escribe “La Revolución Libertadora llega al Extremo Norte”, hablando de la situación del noroeste argentino.

[7] En ese número denuncian: “Carlos María Bravo ante la investigadora y Esteban Rey en la Penitenciería: la ‘democracia’ funciona”; “Los hombres en la cárcel”; “300 gendarmes armados ocuparon Philips-Fapesa y aplastaron la huelga”; “Han desaparecido tres dirigentes fideeros”.

[8] “La imprenta donde se estaba imprimiendo Lucha Obrera fue allanada en tales momentos por la Infantería de Marina” (Ramos, 1972: 232).

[9] Lucha Obrera, 8, 25-1-1956: 3. En otra nota de la misma página: “Ni intervenido lo aguantan a El Líder” y se reseñan las etapas por las que pasó el diario desde el peronismo hasta la fecha.

[10] Lucha Obrera, 4, 15-12-1955: 1. “De Frente, duro y parejo” (Lucha Obrera, 8, 25-1-1956). Advierten que De Frente sale porque tiene stock de papel pero que corre serio riesgo de desaparecer cuando le niegan, como le sucede a Lucha Obrera, la cuota para sus próximos números.

[11] En el número siguiente aparece un artículo que dice: “La palabra ‘uruguayo’ ha llegado a tener en los últimos tiempos una significación ofensiva para la clase trabajadora y para la soberanía nacional argentina y latinoamericana” (Alejandro Álvarez: “En Uruguay, Gibraltar Sudamericano, también pugnan fuerzas nacionales”, Lucha Obrera, 2, 24-11-1955: 4). Desconocemos si se trata de quien será años más tarde uno de los fundadores de Guardia de Hierro.

[12] Por esta nota le escribe Fermín Chávez, otro activo escritor y periodista de los medios de la resistencia, felicitándolo y suscribiendo el contenido del artículo.

http://jorgeabelardoramos.com/carta.php?id=84.

[13] Además de su simpatía por el peronismo a través de sus escritos en Mundo Peronista y en La Prensa bajo control cegetista, el escritor de Boedo había actuado como vicepresidente de la Conferencia Nacional del PS-RN en agosto de 1955 y tenía una relación de cercanía y cierta cofradía, salvando la edad, con Jorge Abelardo Ramos. La misma se refleja en las cartas intercambiadas durante décadas. Para lo que nos interesa puede verse la carta de Castelnuovo a Ramos del 1 de abril de 1954 en la que hablan de la producción por parte de Spilimbergo de una biografía sobre el escritor (http://jorgeabelardoramos.com/carta.php?id=57). En carta de Eduardo Astesano a Ramos del 4 de enero del mismo año habla de las referencias hechas por Castelnuovo como carta de presentación (http://jorgeabelardoramos.com/carta.php?id=78). Para el análisis de su trayectoria y vínculos con el peronismo, puede verse Korn (2017).

[14] Revista Claridad, 337, Tercera Etapa, Julio de 1939. Al final de su vida Castelnuovo reunirá una declaración jurada, unas sentencias y un decálogo en un volumen para una serie publicada por el poeta Roberto Santoro bajo ese mismo título (Castelnuovo, sf).

[15] Cabe aclarar que el uso común hasta ese momento era el de CGU y no JUP. Es probable que Ramos haya redactado el “comunicado”. Resulta interesante, de todos modos, la visualización y la política hacia el actor juventud estudiantil como se ratifica en el número 3 con la “Invitación a la política: Una nueva generación entra en escena”, firmado en tapa por el mismo Ramos.

[16] Herrera (2011: 30) reproduce fragmentos del decreto presidencial por el cual el PS-RN, “que sirvió dócilmente a los designios execrables de quien suprimió la libertad y negó el derecho en la tierra de los argentinos”, identificando “su acción con el régimen depuesto, procurando confundir a la opinión pública con el uso de la denominación y el usufructo de los locales y bienes de una organización tradicional de la vida política argentina”, con “expresas manifestaciones de adhesión al tirano o a su nefasta política que sumió al país en la más profunda crisis ética e institucional que conoce su historia” y la adopción de “precisas resoluciones de defender activamente el régimen dictatorial depuesto”, quedaba disuelto.

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