El Plan PIBES de la gobernación de Eduardo Duhalde

Aritz Recalde

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En el año 1993 la Dirección General de Escuelas (luego Dirección General de Cultura y Educación) lanzó el Programa Infantil Bonaerense Educativo Solidario (PIBES). A partir de 1996 la iniciativa tuvo algunas modificaciones y pasó a denominarse Programa Pibes Bonaerenses. La iniciativa fue financiada por el Ente del Conurbano Bonaerense y la Coordinación estuvo a cargo de Ángel Oviedo.

El propósito del PIBES era brindar una experiencia educativa y recreativa a estudiantes bonaerenses, con el objetivo de “conocer e investigar otros ámbitos de la Provincia, desde sus aspectos geográficos, históricos y socioculturales, con orientación ecológica”. Con esta finalidad eran llevados a la Costa Atlántica los alumnos de séptimo grado (primer año del tercer ciclo del EGB) de escuelas públicas y especiales de poblaciones de bajos recursos. Previo al viaje (Etapa Escolar) los responsables educativos de las áreas de Ciencias Naturales, Ciencias Sociales, Formación Ética y Ciudadana y de Educación Física abordaban en clase diversos temas: problemas de discriminación, prevención de adicciones, convivencia, identidad, cuidado del ambiente y derechos humanos y del niño. Estos contenidos eran retomados para trabajar con los estudiantes durante la estadía en la Costa Atlántica (Lección Paseo). La permanencia en las ciudades balnearias era de seis días y cinco noches. Se visitaban las localidades costeras de Mar del Plata, Miramar, San Bernardo, Villa Gesell y Necochea (PIBES, 1995; 1996). La iniciativa incluyó juegos motores, excursiones al aire libre, vida en la naturaleza y actividades deportivas (PIBES, 1996).

Entre los años 1993 y 1997 participaron 250.000 estudiantes:

1993 1994 1995 1996 1997
69.133 90.702 103.337 135.000 147.000

Elaborado en base a datos de Pibes Bonaerenses, 1998.

 

La función social del PIBES

Muchos de los niños que participaron de la experiencia no conocían la Costa Atlántica, no habían estado en un hotel o directamente no habían salido de viaje y de vacaciones. El PIBES buscó la igualdad de posibilidades y la equidad social para los hijos de las familias humildes. La maestra Adriana Pérez Garmendia intervino con sus alumnos en el Programa y escribió una emotiva reflexión. Mencionó que los adultos estaban más entusiasmados que los hijos, ya que “en su mayoría no han ido de vacaciones en toda su vida”. Destacó que todos los niños tenían que tener las “mismas oportunidades” y para eso debían poder “conocer” otra realidad, ya que “compartir una habitación bien arreglada, un baño confortable, una mesa bien servida puede ser un gran incentivo para no resignarse con lo que heredaron. Porque estoy convencida de que estos casi jóvenes podrán gozar de estas circunstancias como sus padres no pudieron hacer, y no por no merecerlas. Porque los únicos privilegiados son los niños, no como un dicho, sino como un derecho adquirido, por el mero hecho de ser niño. Y porque deseo que, dentro de un corto tiempo, poder hablar de la palabra mar no esté más vacío de contenido en poesía o geografía, sino una vivencia feliz, tangible y real que marcará seguramente un antes y después del Programa Pibes Bonaerenses” (Pibes Bonaerenses, 1998).

Los reportes pedagógicos elaborados por los profesores del Programa dieron cuenta de que los niños reforzaron vínculos de convivencia, de tolerancia y de cooperación, y que muchos menores problemáticos mejoraron el comportamiento con sus compañeros y con los docentes.

 

Pibes Bonaerenses

En 1996 la Dirección General de Cultura y Educación realizó reformas al programa inicial. A partir del formato “Pibes Bonaerense” participarían quinto, sexto y séptimo grados. El universo de estudiantes no sería meramente el de las escuelas del conurbano de zonas de bajos recursos, sino que se abrió a todos los establecimientos de la provincia. En quinto grado se incluyó una primera etapa recreativa, cultural y deportiva en las escuelas y el viaje se integró a una segunda parte del programa. De esta forma, el Pibes Bonaerenses cubría un ciclo de tres años, en los cuales las instituciones realizaban tareas en las áreas intelectual, artística y deportivo-recreativa. Las actividades eran ejecutadas en conjunto con las municipalidades, los centros de Educación Física, las escuelas y la Dirección General de Cultura y Educación (Pibes Bonaerenses, 1998).

El Programa ejecutó acciones tendientes a edificar la “identidad personal y bonaerense” de los estudiantes. Se trabajó con la comunidad educativa y con las familias los conceptos de participación social y de solidaridad.

 

La cultura bonaerense

“Escuela y comunidad, estamos aquí reunidos formando la identidad de este suelo argentino” (Canción de Identidad escrita por alumnos de cuarto, quinto y sexto grados de Escuelas Bonaerenses).

Las excursiones del PIBES y del Pibes Bonaerenses se orientaron a profundizar los conocimientos sobre ecología, historia, geografía y aquellos centrados en la cultura provincial. En el año 1995 las escuelas participaron del concurso “Buscando la Bandera Bonaerense”. El PIBES tomó dicha política educativa como parte de sus actividades. Resultado del concurso, más de 2.000 niños propusieron 500 modelos de banderas para la provincia (PIBES, 1995).

Desde 1996 se incluyó el eje vertebrador “identidad bonaerense”. En palabras de Ángel Oviedo obtenidas en una entrevista personalizada en el año 2019, “el segundo ciclo de 3.019 escuelas de la EGB ahondó en esta mágica búsqueda de la identidad, nunca acabada y siempre enriquecedora, y entre compañeros, docentes, familiares y comunidad elaboraron actividades para desempolvar el recuerdo, mostrar raíces, celebrar la memoria” (PIBES Bonaerenses, 1998).

Como parte del programa, en diversas escuelas se organizaron actividades tendientes a reflexionar sobre la identidad bonaerense. Los estudiantes realizaron entrevistas a sus padres y abuelos sobre la práctica de deportes y acerca de los juegos de “ayer y de hoy”; y ejecutaron consultas sobre la nacionalidad de origen de sus familias y acerca de cuáles eran sus actividades laborales. Una institución de Olavarría investigó sobre la familia de los pueblos originarios de los Catriel. Alumnos de una escuela de la localidad de Rojas mencionaron, con orgullo, que “nuestra identidad es bien argentina y sobre todo bonaerense”. Estudiantes y docentes de Lengua y Edición Artística hicieron dibujos y escribieron una emotiva poesía:

Desde hace meses que estamos trabajando muy contentos,
para aprender con los chicos, sobre cosas que yo entiendo.
Lo sé porque vivo aquí, en esta bella provincia,
donde se puede hacer todo, porque ella todo lo brinda.
Nos da la Pampa ondulada, el trigo, el mar, las riberas,
y el sueño eterno del hombre de hacer verdad sus quimeras.
Es el lugar que, yo pienso, fue elegido para hacer de él
un sitio distinto, de hombres con mucha fe.
La fe que les da la tierra, tan fértil como ninguna,
un sol y un cielo brillantes, que no lo asustan las brumas.
Si hasta en el lugar que vivo, junto al Río Paraná,
los ceibos cantan al viento, que son la Flor Nacional.
Y los gauchos que estuvieron, en esta tierra bendita,
nos legaron la guitarra, la huella y la sortija.
Por eso espero que nunca ningún bonaerense olvide,
que pertenece a esta tierra, que si la quiere, la cuide,
que sólo el trabajo nuestro sin odios y sin rencores,
hará que estemos al frente, ¡y seamos los mejores!
 

La logística del Plan

Dada la envergadura del programa se conformó una importante estructura logística que incluyó la capacitación del personal y la formulación de manuales de procedimiento. Se trabajó con mucho detalle la organización de la amplia comitiva del viaje y la planificación de la estadía de niños y docentes, y para eso se contrataron supervisores de servicios y de acompañamiento docente y pedagógico (un profesor cada diez alumnos). Se planificó con antelación la seguridad de los participantes y la cobertura sanitaria durante las 24 horas, entre otros temas.

Luego de la primera experiencia de 1993, se tomó la determinación de utilizar los hoteles de los sindicatos que eran de mayor envergadura que los privados, tenían comedores más amplios y su personal estaba preparado para recibir turismo social. Estas características hoteleras facilitaban la organización y evitaban desdoblar los cursos o tener que movilizar a los jóvenes a la hora de comer. El menú fue evaluado nutricionalmente y los proveedores se obligaban a cumplir un servicio de calidad de almuerzo, cena y desayuno. La merienda que era preparada en viandas para facilitar las excursiones.

A más de dos décadas de implementado el PIBES y en pleno siglo XXI, la deuda social con los niños de la provincia sigue siendo inmensa: la mitad de ellos es pobre. Para empezar a saldar este terrible problema es necesario forjar una identidad bonaerense que nos marque un rumbo, que nos dé una renovada ética de convivencia humana y que nos otorgue una nueva fe para encarar la necesaria e impostergable refundación de nuestra tierra.

 

Bibliografía

PIBES (1995): Informe General. La Plata, Dirección General de Cultura y Educación, Provincia de Buenos Aires.

PIBES (1996): Programa Infantil Bonaerense Educativo solidario. La Plata, Dirección General de Cultura y Educación, Provincia de Buenos Aires.

Pibes bonaerenses (1998): Años 1997-1998. La Plata, Dirección General de Cultura y Educación, Provincia de Buenos Aires.

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