Mujer latinoamericana en lucha: construyendo el proyecto latinoamericano de los pueblos

Verónica Sforzin

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Cada proyecto social de Nación, de Patria, tiene latente en su seno el debate acerca de qué hombre, qué mujer, qué familia y qué relaciones sociales de producción de poder y de Estado necesita y debe construir. Para ello, desde el proyecto nacional popular latinoamericano de Patria Grande tenemos que consolidar las bases de la unidad necesaria en la heterogeneidad y la diversidad de culturas y procesos sociales. Comprendiendo nuestra diversidad de origen y uniéndonos en la acción primero, para poder caminar la construcción de la visión política que comienza definiendo cuáles son nuestros enemigos en común, los que tenemos desde hace más de 500 años: proyectos extranjeros que se impusieron no solo económica y políticamente, sino también construyendo hegemonía cultural.[i] Desde ahí vamos tejiendo la madeja de nuestro proyecto, nuestra identidad, nuestras trincheras necesarias. El rol de la mujer se ha ido forjando dentro de esta heterogeneidad cultural, de procesos y tiempos.

La recopilación y la reivindicación de la mujer en las luchas por la emancipación es parte central de la construcción de una matriz propia latinoamericana, nacional y popular.Necesitamos revindicar nuestras victorias, nuestras gestas heroicas.En cada una de ellas se encuentra la mujer como parte indivisible y fundante de la lucha en contra del imperialismo y la oligarquía. La mujer en tanto trabajadora, campesina, cooperativista, estudiante, etcétera. Dentro de esta lucha por el proyecto y desde la clase trabajadora, también se encuentra la singularidad, lo propio de ser mujer, lugar que se encuentra en permanente cambio y transformación, al igual que el proceso en general.

En la historia política latinoamericana tenemos que analizar y tomar los procesos que empoderaron a la mujer como actor social, como parte de una clase y de sectores sociales, como fue el movimiento peronista en la Argentina de los 40, en el que se ganó en independencia y soberanía a la vez que el pueblo fue desarrollando sus herramientas de participación, tales como los sindicatos y las unidades básicas. Fue un proceso político que revolucionó la forma de organizarse de la sociedad y de todas sus instituciones, como la familia. El voto femenino y el desarrollo de la rama peronista femenina, con una participación masiva de la mujer, fue parte de un proceso de inclusión popular en todos los niveles. La inclusión de la mujer fortaleció el proceso y el proceso fortaleció a la mujer.

El movimiento nacional peronista necesitó avanzar en la crisis del sistema institucional político: en la crisis del Estado, los partidos políticos y los cuadros,y también de las ideas estratégicas. Necesitó avanzar en la crisis del sistema institucional que expresaba mayoritariamente a los sectores económicos de la oligarquía agroexportadora y querían una patria chica, para pocos. Una Argentina dividida de la Patria Grande y dentro del Commonwealth Británico, proyecto que se inició con Rivadavia en 1816 y que continúa hasta hoy con avances y retrocesos. Todas las instituciones entraron en crisis, porque había un contexto internacional que generó las condiciones generales y nuevos actores y fuerzas en lo económico y social que pujaban para irrumpir, entrar y hacerse lugar en la órbita de la política: la burguesía industrial y la clase trabajadora, y dentro de este proceso que revolucionó el orden anterior se reinventó la familia y el rol de la mujer.

¿Qué fuerza tan grande posibilitóque en la Argentina de los 40 la mujer comenzara a participar activamente en política, a decidir a quién votar, a postularse como representante, sin que corrieran ríos de sangre y se dividiera el pueblo y el país?[ii]El programa político nacional y popular,junto con la necesidad histórica de inclusión, forjados en la calle con la lucha popular, fueron empoderando al pueblo y desarrollando la conciencia de la necesidad de la profundización del proyecto. El pueblo estaba dispuesto a asumir profundos desafíos históricos y culturales al calor de las necesidades políticas que implicó construir “lo nuevo”.[iii]En este proceso de crisis de los partidos, en donde se logra que las listas sean integradas por mujeres y se consigue el voto femenino,fueron electas 23 diputadas y 6 senadoras nacionales, y si se cuentan a las legisladoras provinciales, fueron electas en total 109 mujeres.Se generó así una crisis en la cultura patriarcal histórica, en donde los asuntos públicos eran resueltos entre hombres.

¿Podemos entonces pensar el rol de la mujer por fuera de los proyectos de los cuales son parteo por fuera de la cultura que atraviesa esos proyectos? ¿Existe “una” mujer, a la cual todas las mujeres de todas las culturas tienen que amoldarse?La problemática del género, desde el proyecto nacional popular latinoamericano, se presenta de múltiples maneras a trabajar: a) desde el desafío de resinificar la historia,como necesidad de continuar reinterpretando la historia, desde el revisionismo histórico dentro del cual necesitamos reivindicar el rol de la mujer como parte fundamental de las luchas, con sus singularidades, crisis y reconfiguraciones culturales,entendiendo el proceso general de empoderamiento popular y lo singular; b) desde al rol actual,como debate y transformación permanente respecto del rol de la mujer en los procesos políticos sociales, respecto de los espacios de representatividad, con la necesidad de cuestionar las lógicas históricas y culturales en las que estamos inmersas, propias de los proyectos de capital que se instalaron en nuestros territorios, para trabajar, desde lo posible, un cambio masivo y real que permita el empoderamiento popular y en particular la igualdad en la diversidad de poder entre los géneros; c) desde la comprensión de cómo lo utilizan las estructuras dominantes para dividir,se nos presenta eldebate en su formato histórico actual del globalismo neoliberal, con medios hegemónicos que intentan instalar la temática para romper las organizaciones sociales:el neoliberalismo globalistapostula antinomias que limitan la posibilidad del desarrollo del proyecto nacional popular y latinoamericano, tales como hombre versus mujer; ciudadanaempoderada versus organizaciones y sindicatos machistas; católicos versus progresistas y ateos. Sin las reivindicaciones de la mujer en las luchas y sin un replanteo desde el proyecto nacional y popular, o negando la problemática, frente al globalismo quedamos atrapados en esas antinomias, en donde el que acumula es un proyecto que a la larga o a la corta termina debilitando el proceso general de acumulación del proyecto de empoderamiento de los pueblos.

En el desarrollo del proyecto nacional, popular y latinoamericano se ponen en juego el rol del hombre y el de la mujer, en tanto se ponen en juego las relaciones sociales, incluso atravesadas de nuevas necesidades que plantean las nuevas relaciones de producción nacientes. Dentro del proceso de transformación y de avance del proyecto Nuestroamericano, entre muchas otras cosas, se puso en juego el rol de la mujer, así como durante el peronismo. Se puso en juego y en transformación, arraigado a las propias necesidades del proyecto: unidad en la diversidad cultural e histórica. Nuestro ideal de mujer está enraizado en nuestras culturas de los pueblos originarios, está cruzada por el cristianismo que se hizo cuerpo en nuestros pueblos desde la conquista,y por un liberalismo de sectores medios y profesionales en la incorporación de los ideales de la Revolución Francesa y de Inglaterra.De toda esta amalgama tiene que dar cuenta nuestro estar-siendo mujer y latinoamericana.

El globalismo como proyecto, en su avance de una nueva reedición de la imposición cultural de esa “tribu occidental” como la única y la universal, intenta imponernos una sola forma de “ser” (no estar-siendo) mujer. Intenta quebrar nuestras culturas y que desconozcamos nuestros desafíos para tratar de que copiemos un ser universal; ese ser universal e imperial que ha ocultado, negado, empobrecido y silenciado históricamente la diversidad cultural, impidiendo el diálogo entre culturas. Es el globalismo que plantea un simple multilateralismo: muchos lados pero una sola conducción económica, política y cultural.

En esta pequeña brecha histórica que tuvimos en los últimos 15 años en países como Venezuela, Bolivia, Ecuador, Brasil y Argentina se han producido grandes avances en la representatividad femenina en el Estado, en construcciones de dispositivos para bajar los niveles de violencia hacia la mujer. Se han producido tensiones creativas necesarias para generar cambios que potenciaron el proyecto latinoamericano.Pero, como en muchas otras áreas, nuestras concepciones políticasen las últimas décadas acerca de cómo construir lo nuevo quedaron enredadas en las telarañas de ejes progresistas y liberales. Organizaciones, movimientos y cuadros quedaron enredados en ejes que debilitaron el proceso general, que quebraron vínculos y negaron las culturas propias, acelerando debates que se dan en el tiempo y con el pueblo en la calle, en lucha por sus derechos.

En nuestras grandes gestas históricas tenemos muchos ejemplos de organizaciones sociales que han marcado caminos y nos han permitido cambiar y repensar costumbres para ir construyendo nuestra identidad.Tomo tan solo un ejemplo del proceso de la revolución Boliviana, el deMaribel Santamaría Mamani, secretaria de la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias de Bolivia, de la Nación Aymara, quien afirma: “Somos un pueblo milenario, que tiene historia, cultura, conocimientos, sabidurías, un diálogo con la Pachamama.Para cualquier reunión se pide permiso a la Madre Tierra, a través de la hoja de Coca que está presente en toda reunión: en las reuniones familiares o comunales, en algún taller, para empezar la siembra.Así, hay una comunicación constante. Pedimos fuerza, sabiduría, valor, energías positivas para seguir fortaleciéndonos. Llevamos dos símbolos muy importantes en nuestras vidas: nuestra abuela Bartolina Sisa y Túpac Katari, héroes que han luchado por la liberación de nuestros pueblos en la época colonial.Llevamos ese ejemplo, esa fortaleza, estamos siguiendo sus pasos… No es fácil implementar los cambios, si bien Bolivia es un Estado plurinacional, tenemos dificultades en implementar las normativas. Es importante descolonizar la descolonización. La descolonización es todo un proceso.Estamos en ese proceso de despatriarcalizar, todavía tenemos mucha lucha por seguir.Hemos dado un pasito, nos falta mucho más por trabajar… Para eso estamos como organizaciones, fortaleciéndonos orgánicamente.Es importante tener ejércitos, soldados organizados, aymaras, quechuas, guaraníes, de todas las nacionalidades, porque si no estamos organizados no vamos a poder lograrlo. Estamos en ese proceso de construcción… Son muchos los desafíos que tenemos que hacer como mujeres indígenas… Tenemos que mantener nuestra identidad, hemos traspasado más de 500 años y seguimos actualmente mostrando nuestra identidad, nuestra cultura… Por medio del idioma nos hemos comunicado y persistido hasta la fecha. Debemos seguir recuperando nuestros idiomas de los pueblos indígenas que se están perdiendo… Nuestros tejidos tienen todo ese conocimiento que nos han heredado nuestros abuelos… El vivir bien es el futuro que tenemos que reconstruir todos” (Desafiando el capitalismo y el patriarcado, en www.mapuexpress.org/?p=22661).

Es en este sentido que, desde el proyecto nacional popular latinoamericano, para continuar profundizando la lucha de la mujer como actor político, tenemos que dar cuenta de: a) la reinterpretación de la historia; b) aceptar y ser activas en el debatey la transformación permanentes respecto del rol de la mujer en los procesos políticos y socialesen los espacios de representatividad; c) avanzar en la producción de un debate y de tensiones creativas que dentro de un proceso de lucha y unidad nos permitan transformar las relaciones entre géneros, atravesando cada aspecto de nuestras vidasyteniendo como objetivo central el fortalecimiento del proceso, de sus actores y del proyecto,con los valores propios del proyecto nacional popular latinoamericano de solidaridad, igualdad y aceptación de lo diverso; d) dar el debate y la lucha al proyecto de las grandes transnacionales financieras especulativas que con sus medios hegemónicos intentan instalar un aspecto de la temática,analizar y comprender las falsas antinomias que se plantean; e) impulsar la organización popular y en particular el empoderamiento de la mujer en cada rincón de nuestra patria.¿Cómo continuamos fortaleciendo el proceso latinoamericano, trabajando en nuestros retos históricos?¿Cómo seguimos fortaleciendo, deconstruyendo, repensando y avanzando en nuestro rol de mujer…y viceversa? Ese es un gran desafío.


[i]Si algo caracteriza a Latinoamérica o Hispanoamérica es que está conformada por colectivos que fueron en su mayoría subordinados, subsumidos ysubalternizados por una modernidad blanca y criolla imperialista y colonial, tanto en lo económico como en lo libidinal, lo sexual, lo étnico, lo político, lo económico, lo epistemológico y lo cultural. Esos pueblos victimizados fueron y continúan siendo los pueblos indígenas, las comunidades de negros y de origen esclavo, los campesinos y campesinas, colectivos de trabajadores y trabajadoras, comunidades de pescadores, mujeres a partir de la dimensión patriarcal y machista tanto precolombina como occidental, homosexuales y lesbianas, y las mayorías empobrecidas y despreciadas en general. Los proyectos ibéricos y sajones se basan en la superioridad de los españoles, portugueses e ingleses, en su versión blanca, propietaria, cristiana, heterosexual, patriarcal y de mayoría de edad frente a los indígenas.

 

[ii]No se dividió el pueblo.Éste fue uno, empujando el proceso nacional peronista, pero sí genero división con los sectores oligárquicos, que ya venían divididos por un contexto internacional que enfrentó a las oligarquías imperiales con la primera guerra mundial y con la gran crisis económico-financiera imperialista de 1929.

 

[iii]Es estratégico analizar el proceso de 1945-1951, en donde Eva Perón decidió conducir la entrada masiva de la mujer en la política con el voto femenino y la creación del Partido Peronista Femenino. El 26 de julio de 1949 Eva buscó incrementar la influencia política de las mujeres fundando el Partido Peronista Femenino (PPF) en el Teatro Cervantes de Buenos Aires. El PPF estaba organizado a partir de unidades básicas femeninas que se abrían en los barrios, pueblos y sindicatos, canalizando la militancia directa de las mujeres.Las afiliadas al PPF participaban a través de dos tipos de unidades básicas: sindicales, si eran trabajadoras asalariadas; u ordinarias, si eran amas de casa, empleadas domésticas o trabajadoras rurales. Se organizaron desde la clase y desde la singularidad específica de género.El 11 de noviembre de 1951se realizaron elecciones generales. Evita votó en el hospital donde estaba internada, debido al avanzado estado del cáncer que terminaría con su vida al año siguiente. Por primera vez resultaron elegidas parlamentarias.La igualdad política de hombres y mujeres se complementó con la igualdad jurídica de los cónyuges y la patria potestad compartida que garantizó el artículo 37 (II.1) de la Constitución de 1949, que nunca fue reglamentado. El texto fue directamente escrito por Eva Perón. El golpe militar de 1955 derogó la Constitución, y con ella la garantía de igualdad jurídica entre el hombre y la mujer en el matrimonio y frente a la patria potestad, reapareciendo la prioridad del hombre sobre la mujer. La reforma constitucional de 1957 tampoco reincorporó esta cláusula, y la mujer argentina permaneció discriminada legalmente hasta que se sancionó la ley de patria potestad compartida en 1985, durante el gobierno de Alfonsín.A su vez, se dio una profunda lucha cultural, en donde se elaboraron conceptos nuevos y claves para poner en crisis las formaciones culturales anteriores: “Este siglo no pasará a la historia con el nombre de ‘siglo de la desintegración atómica’, sino con otro nombre mucho más significativo: ‘siglo del feminismo victorioso’” (Eva Perón, mensaje en Madrid, 15 de junio de 1947). “La mujer argentina ha superado el período de las tutorías civiles… La mujer debe afirmar su acción.La mujer debe optar. La mujer, resorte moral de un hogar, debe ocupar el sitio en el complejo engranaje social del pueblo [recordemos que se refiere el pueblo como Comunidad Organizada]. Lo pide una necesidad nueva de organizarse en grupos más extendidos y remozados. Lo exige, en suma, la transformación del concepto de mujer, que ha ido aumentando sacrificadamente el número de sus deberes sin pedir el mínimo de sus derechos” (Eva Perón, “Mensaje a la mujer argentina”, 27 de enero de 1947).

 

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