A las 12:40

Susana Novick

0

Las nubes confabuladas
sobre la plaza juegan
a oscurecer el cielo
para que los pájaros
distraídos pierdan su sendero.

A las 12:40
la primera bomba estalla
caliente atraviesa un mar de pan
una cumbre de notas musicales
un lago de sangre histórica
un puñado de palabras insensatas.

A las diez era la cita
aplazada por el destino absurdo
trolebuses autos camiones
volaron como cisnes
mostrando sus mecanismos
sus estructuras metálicas
panzas abiertas
frente a los transeúntes arrodillados.

Nadie nada nunca
fue capaz de imaginar
un odio tan infinito
acumulado en hangares galpones
miles de hectáreas
confesionarios
toneladas de cereales
y cabezas de ganado.

Se escuchan aullidos
de piernas mutiladas
que al cielo claman
inundadas de baldosas
ríos sobre las escalinatas
sombreros decapitados.

Todo cruje y duerme
en ese instante rojo y ceniza
el tiempo escapa
detenido sobre el asfalto
sobre una mancha entre piedras
bajo un manto carbonizado.

Aún duele
aún llora
aún  palpita
aún el humo penetra
nuestros pulmones descamisados.

También podría gustarte Más sobre el autor