Presentación del número 16

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Esta quinta etapa de la revista Movimiento se inició en junio de 2018. Al recibirla en esa oportunidad, una persona con amplio prestigio en el mundo académico –y vehemente partidaria del actual gobierno nacional– nos respondió por email: “Me parece una iniciativa muy interesante. Lo miro desde afuera, pero, para mí, definitivamente es de las experiencias políticas más interesantes cuando el peronismo, estando en la oposición, se piensa y repiensa a sí mismo”. Sabias palabras, porque era ese exactamente el camino que estábamos encarando: pensarnos y repensarnos.

Veníamos de varias derrotas consecutivas, con el macrismo endilgándonos una increíble cantidad de macanas, con el partido insólitamente intervenido y con los medios hegemónicos haciendo todo tipo de conjeturas por estar supuestamente condenados a nunca más lograr unirnos. Si faltaba otro dato del contexto bastaba mirar a Brasil, donde el principal candidato opositor fue proscrito con una maniobra judicial infame, mientras nuestro último candidato a vicepresidente había estado más de tres meses de prisión por otra interpretación delirante de las normas penales. Nuestro optimismo se veía además cohibido por considerar posible un eventual manotazo desesperado de algún sector del Poder Judicial a último momento –un riesgo que hoy sigue vigente– y por el temor de que nuestras propuestas quedaran sepultadas bajo una montaña de fake news.

Nuestra respuesta fue unirnos. Dejamos de discutir sobre el pasado y nos sentamos todos a la mesa a debatir sobre el futuro. Nos obligó a ello no solamente un gobierno crecientemente embrutecido, sino una realidad socioeconómica cada vez más desesperante para la amplia mayoría de quienes pisamos esta tierra.

Hoy podemos decir que estos últimos meses en que nos “pensamos y repensamos” no sólo fueron una experiencia interesante: fue apasionante. Nos hicimos mejores. En la militancia territorial, en las luchas sindicales, en las movilizaciones masivas, en la generosidad de muchos dirigentes, o en las reuniones de equipos técnicos. Estos meses fueron y siguen siendo una celebración, con ese sentido del deber y esa vieja mística que ya añorábamos: volvemos a estar unidos, volvemos a discutir abiertamente sobre lo que hay que hacer, pensando más en el destino del conjunto que en nuestra conveniencia. Sabemos que las argentinas y los argentinos necesitan un peronismo unido, que se piense y se repiense, no solamente “estando en la oposición”, sino cuando gobierne. Ese es nuestro objetivo y nuestro compromiso.

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